Por un periodismo ético, verídico y humano

Por: Carola Beatriz Henríquez Espinosa
Comunicadora (Chile)

Ejercer el periodismo no es fácil, siempre está en boga, pero también, siempre es criticado, razones para esto hay muchas, a veces, desde la profesión se hace el intento de defender lo indefendible, pero, a decir verdad, el tipo de periodismo y el tipo de periodistas que debemos ver cada vez más en los medios, lo hacen muy difícil.

El pasado 4 de julio, en Chile se elegía para presidir la Convención Constituyente a una mujer, profesora, mapuche, de origen humilde. En cambio en Ecuador miles de personas veían a través de la televisión abierta como se intentaba denigrar y violentar a través de epítetos racistas al recién electo presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, Conaie.

Mientras en Chile miles de personas se alegraban y llenaban de esperanza al escuchar el discurso de la mujer que presidirá al organismo encargado de redactar la nueva Carta Magna y anulará – al fin- la que rige desde la dictadura, en Ecuador las redes se llenaban de indignación al ver la burda utilización de la libertad de expresión como una forma de llegar con un discurso de odio, que mantiene una violencia estructural, simbólica y colonial, a través de un medio incautado por el gobierno.

Se habla de la auto regulación de los medios de comunicación, está en camino la modificación de la Ley Orgánica de Comunicación, por el proyecto de Ley de Libre Expresión, pues habrá que estar muy vigilantes y pendientes, pues si bien el derecho a la información es fundamental, no se le puede utilizar como un fin para que los discursos de odio y violencia sean permitidos y avalados.

Porque hay que tener claro, lo sucedido con Leonidas Iza, no es una equivocación o una casualidad. Uno de los conductores de ese espacio señaló que ellos dijeron lo que la gente quería escuchar, lo que se hizo y se dijo, se construyó como un mensaje que tenía como destinatario a miles de personas, miles de ecuatorianos que por la novelería de este nuevo y controversial programa o porque simplemente no tenían otra cosa que ver presenciaron un discurso que tenía por objetivo generar ese sentimiento de rechazo, no sólo por Iza, sino por las y los indígenas en general.

Las disculpas que se pidieron o que el programa salga del aire es sólo una consecuencia colateral, pues el tema, la duda, la división ya estaba impregnada en las redes sociales, en los medios de comunicación, en el imaginario social.

García Márquez calificó al periodismo como el mejor oficio del mundo, y decía sobre éste y su relación con la ética, que esta “no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siempre al periodismo como el zumbido al moscardón”, al parecer el zumbido del moscardón, muchas veces se ha cambiado por el zumbido de quienes tienen el poder económico, de quiénes establecen las prioridades en los medios de comunicación de acuerdo a sus propios intereses, de quienes saben que el poder de la prensa existe y la opinión pública es moldeable gracias al rol que juega.

No podría hablar de un periodismo objetivo, no creo que exista como tal, pues siempre un periodista -como todo ser humano- carga con su conciencia, su ideología, sus ideas e ideales, sus pensamientos más íntimos, y a esto se suma una línea editorial que deben cumplir, entonces, el periodismo objetivo no puede existir, pero sí el periodista que busca entregar información verídica, ética y sobre todo humana, porque si dejamos que la información y los medios sigan siendo considerados como un negocio, la verdad dejará de ser importante y la información siempre tendrá un costo.

Ya lo decía el periodista polaco Ryszard Kapuściński, “para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas”.

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