Lacra social: la hipocresía del puritanismo y otros demonios (IV)

Por: Shirley Ruiz
FSMET Col-Lat, Costa Rica

Suena el despertador, abrimos nuestros ojos y nos levantamos cada mañana con todo el buen ánimo para iniciar un nuevo día, mientras desayunamos empezamos a leer noticias y de pronto aquel buen humor va decayendo y sí ¡Es que la corrupción indigna!

Y es que parece que la corrupción es “el pan del día” y le gusta jactarse de poder poseer la atención en sus múltiples manifestaciones para así restregarnos en la cara y dejar al desnudo los problemas sociales que se viven día a día.

Por siglos se ha señalado a las prostitutas por el hecho de trabajar vendiendo su cuerpo, es obvio que en sociedades puritanas todo lo que tiene que ver con sexo y el cuerpo es mal visto y es motivo para juzgar y tener muchos prejuicios y cuando mencionamos la palabra “prostitución” pensamos solo en las personas que por dinero venden su cuerpo y les llamamos “Putas” y que a cambio de dinero dan algún servicio sexual. Pero, ¿Qué es prostituirse realmente?

Una de mis escritoras de cabecera es Emma Goldman, ella en su libro “La hipocresía del puritanismo”, se pronunció contra la propiedad privada. Argumentaba que ésta condena a la mayoría de los hombres-mujeres a vivir como esclavos asalariados, a venderse y a someterse. Se despoja al hombre-mujer no sólo del producto de su trabajo, sino de la facultad de la libre iniciativa, de la originalidad, y se le hace perder el interés por sus tareas, y el deseo de crear y trabajar.

Por otro lado, están los que no pueden huir de la tentación y caen en el juego perverso de obtener ganancias aprovechándose de una posición para obtener dinero fácil.

Podría mencionar miles de casos de corrupción que por años, o mejor dicho, por siglos, se presentan una y otra vez en nuestras sociedades, menciono solo algunos casos según el periódico “El Financiero”:

  • El órgano rector del fútbol mundial, FIFA. Los altos funcionarios de la FIFA son acusados de robar millones. Existen 81 casos detectados de lavado de dinero.
  • Petrobras, el gigante petrolero estatal de Brasil. Se reportan alrededor de 2 mil millones de dólares en sobornos a políticos.
  • Fundación Akhmad Kadyrov, organismo de Chechenia para el desarrollo social y económico. Usa una intrincada red de compañías falsas; ofrece lujosos regalos a actores de Hollywood.
  • Tráfico de jade en Myanmar, uno de los mayores robos de recursos naturales. El tráfico del material deja unos 31 mil millones de dólares en ganancias, que benefician a capos de la droga e impulsan un conflicto armado que ha dejado más de 100 mil desplazados
  • En mi país, Costa Rica, estamos enfrentando el mayor caso de corrupción y estafa millonaria del país, donde están involucrados más de 40 personas entre ellos Políticos, Gerentes, empresas del Estado y empresas Privadas y donde H. Solís y MECO se repartieron ¢154.250 millones por año entre 2016 y 2020 mediante prácticas ilegales

Y así, la lista es larga…

Y nos ponemos a pensar: ¿Algún día dejará de existir la corrupción, será posible que un adecuado proceso  judicial y sus leyes sean tan radicales que logren un cambio de comportamiento político-social y devuelvan las aguas a su cauce?

Y entonces, nos sentimos encerrados en un abismo que nos parece sin salida, o sentimos  que estamos dando giros continuos en 360 grados llegando siempre al mismo punto de inicio.

Y por supuesto, no podemos dejar fuera a la religión de todo este sistema de corrupción, ya que si algo nos ha demostrado la historia es que la religión se presta para infundir un espíritu de esclavitud en las personas haciendo de estas marionetas a su antojo y entonces se hace una cadena de sometimientos donde cada una y uno vive sin libertad.

Dejemos a un lado el seguir pensando que solo “las putas” se prostituyen porque eso sería  discriminatorio y prejuicioso y volvamos al tema de la prostitución, donde podríamos relacionar la prostitución pasiva de cuello blanco y la prostitución activa con el crimen organizado.

Entonces ¿Todos nos prostituimos de una y otra forma? ¡Sí!

Por ejemplo: Un profesional dedica años de estudio, trasnochadas interminables, diferentes formas de endeudamiento para pagar sus estudios, se gradúa y al no conseguir un trabajo digno a todo su esfuerzo y conocimiento, acepta y se prostituye a cualquier puesto laboral con un bajo salario porque “lo necesita”.

Otro ejemplo: La persona que es escogida por el pueblo para equis puesto político y en el camino le ofrecen dinero, (en la mayoría de casos, mucho dinero) y accede y se prostituye a ser parte de estafas y trámites corruptos dejando a un lado el compromiso de lealtad por el que fue escogido.

También podríamos hablar del pastor que a cambio de sermones bien agraciados y manipulables se prostituye y convence a la congregación para que le entreguen dinero, bienes y tiempo, mientras él o ella llenan sus cuentas bancarias y empiezan a poseer propiedades.

Entonces sí, todos y todas en algún momento nos hemos prostituido, hemos vendido nuestro plato de lentejas a cambio de algo que a veces beneficia, otras veces no tanto, pero al no tener otra salida lo aceptamos porque simplemente lo necesitamos y en otras circunstancias se puede decir que “No”, pero la ambición y el deseo de poder los lleva a abrazar lo ilícito.

Y es que en sociedades enfermas donde el poder y la corrupción se incrementan, al mismo tiempo las opciones de una mejor calidad de vida disminuyen y nos llevan a no tener muchas opciones por lo que nos toca resignarnos y “vender o  prostituirnos” a cualquier costo nuestros esfuerzos, tiempo, valores y la vida misma (sin ser parte de la corrupción)

Emma Goldman dice que la prostitución no existiría sino estuvieran los que pagan por esos servicios, entonces,  los que alimentan la prostitución y realmente deberían ser los culpables son los que pagan y no los que ofrecen el servicio.

El artista no debería prostituir su arte si realmente la gente valorara su trabajo y pagara a un precio justo por lo creado.

El profesor no debería prostituir su trabajo si realmente el sistema educativo le ofreciera garantías y derechos justos y dignos por su conocimiento y esfuerzo.

El mecánico no debería prostituir su trabajo si tuvieran las condiciones laborales adecuadas para ejercer su profesión.

El estudiante no debería prostituir su dignidad si el sistema fuera justo para todos y todas sin importar la clase social y pudieran ingresar en igualdad de condiciones a cualquier carrera universitaria.

El “ideal” sería que en sociedades democráticas sanas y adecuadas, la economía, los derechos y la libertad, se dieran en un ambiente saludable de amor y empatía donde comprendamos las necesidades de cada uno y una y estas fueran respetadas, y donde lo cruel, injusto, corrupto y criminal fuera destruido y no tuviéramos que vendernos o prostituirnos por necesidad.

Luchamos en sociedades puritanas donde se señala, juzga y critica lo superficial pero se deja de lado el fondo y la raíz del problema y como dijo Emma Goldman: el puritanismo nos ha hecho estrechos de mente y al mismo tiempo hipócritas.

Un comentario en «Lacra social: la hipocresía del puritanismo y otros demonios (IV)»

  1. Enhorabuena Shirley Ruiz, un artículo interesante desde el primer párrafo al último. Las preguntas son las mismas de siempre y temo que las respuestas se parezcan, la clave está en luchar para no permitir que actúen por nosotros y en nuestro nombre, porque nos convierten en sus cómplices e hipócritas sino denunciamos los hechos que nos rodean. El sistema (político y eclesiástico) tiene un montaje de miles de años y ramificaciones indescriptibles. Si comenzamos con la corrupción de nuestro entorno, en un pequeño pueblo, en una reunión de comunidad, en una escuela y nos convertimos en el revulsivo de ese microcosmos quizás, comencemos a pensar en una sociedad mejor. Saludos.

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