Dignidad humana (I): Reflexiones en tiempos de PANDEMIA

Por: Héctor A. Loyaga Méndez, Ph.D
Quito, Ecuador.


Instrúyanse porque tendremos necesidad de toda vuestra  inteligencia. Agítense porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza (Antonio Gramsci).


Una de las tareas emocionantes del ser humano es esa capacidad de pensar, de comunicarse, de expresar lo que vive, siente y celebra. Esta tarea solamente la puede realizar un ser digno de autodeterminación y libertad, en cuanto que hace historia, se piensa a sí mismo, proclama su anhelos y sueños de autorrealización como la manifestación de un Ser especial  “superior” y capaz de compasión y amor hacia los demás seres.

En esta perspectiva quiero adentrarme a reflexionar como un tema fundamental en el ser humano, lo que significa la “Dignidad Humana” hoy en tiempos de pandemia.


Cuando hablamos de dignidad humana, no podemos hacer concesiones (Ángela Merkel).


Empiezo definiendo la dignidad como la naturaleza humana, el sustrato humano. El latín la define como “dignitas”, derivado de “dignus” (decoro, prestigio, merecimiento), y del griego “axios” (digno, valioso, apreciado, precioso, merecedor). A partir de estas definiciones podemos decir que la Dignidad Humana significa ser tratado como lo que Se Es, en su sentido metafísico y ético. De aquí surgen dos preguntas claves para plantearnos este tema, que por cierto es muy amplio. ¿Cuál es la naturaleza o physis ontológica del hombre? Y ¿Qué mismo es el hombre en sí?

Una vez que nos respondamos a estas dos preguntas, sabremos lo que es el hombre y así tratarlo como tal, como merece, es decir tratarlo con dignidad. Auto comprensión de sí mismo como ser individual y a la vez como parte de una sociedad donde interactúa con los demás.

Entonces, la dignidad es el trato o respeto a toda persona por su sola condición de ser humano. La concepción de dignidad fundada en la condición humana y en la condición social, reflejan la verdadera concepción de “Dignidad” (…), deben ir juntas. “Las personas dignas caminan de manera distinta, a diferencia de como lo hacen los esclavos” (Plauto, 552).


La dignidad no consiste en tener honores, sino en merecerlos. (Aristóteles)


En este horizonte traemos a colación la concepción del cristianismo sobre la “Dignidad Humana”. El fundamento de esta concepción radica en lo que dice en Gen 1,27 “Creó Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios lo creó”. Entonces, el fundamento de la dignidad humana consiste en la “filiación divina” y por extensión, “la redención humana realizada por Cristo, Dios hecho hombre, proclama el principio de igualdad, en el sentido de que la creación y redención”, es para todos. En esta misma perspectiva se puede decir que el libre albedrío, la libertad y la autonomía, se convierten en un presupuesto antropológico de la dignidad.


Las cosas tienen un precio y estas pueden estar a la venta, pero la gente tiene dignidad, la cual es invaluable y vale mucho más que las cosas (Papa Francisco).


Los Budistas japoneses en la escuela de Shingon, proclaman que “hacerse Buda o iluminado, ya en este mundo y en este cuerpo, es percatarse de que ya lo somos” (Masiá). A partir de esto concluimos que lo humano, la naturaleza humana, se concibe como una dignidad y valor intrínsecos.

El gran pensador y escritor Cicerón entendía a la dignidad humana como “lo divino en lo humano”, dándole un carácter de “superioridad” en cuanto que es dotado de razón. Pico de la Mirandola (1984), dice que “la autonomía del ser humano, es lo que lo diferencia de los demás seres vivos”. Una autonomía que es en esencia, la libertad humana.


¿Dónde está la dignidad a menos que haya honestidad? (Cicerón).


Hoy por hoy se puede decir que todo ser vivo merece un digno respeto, en cuanto que en el existe la vida, y por tanto se lo debe tratar acorde con su dignidad, o lo que se puede llamar “deber moral”. Así mismo, el ser humano posee una capacidad para conocer el bien y distinguir el mal y hacer su opción como lo señala Kant.

La racionalidad y la voluntad, son distintivos de la dignidad humana, según el filósofo Kant. En este horizonte ontológico se puede decir que la persona humana es el único ser cuyos fines son inmanentes a su propia naturaleza, es el único ser que es “sui iuris”, dueño de su propio ser, por tal razón el ser humano debe ser tratado como fin y no como medio; es decir, siempre es sujeto y no objeto, y por lo mismo no se lo puede valorar a través de un precio como una cosa, sino como ser humano poseedor de dignidad (Kant).


Mediante la mentira, el hombre aniquila su dignidad como hombre (Immanuel Kant).


A partir de estos postulados, señalamos algunos ejemplos de las primeras Constituciones que consagraron la obligación del Estado de respetar la dignidad humana, como la de Irlanda en 1937, cuyo Artículo primero reza: “la dignidad del hombre es intocable. Respetarla y protegerla es obligación de todo poder estatal”. La Constitución Española en 1938 en su Artículo 10.1 estableció que “la dignidad junto a los derechos humanos, son el fundamento del orden jurídico y de la paz social”. Por citar dos ejemplos.

La educación como práctica de la libertad, al contrario de aquella que es práctica de dominación, implica la negación del hombre abstracto, aislado, suelto, desligado del mundo, así como la negación del mundo, como una realidad ausente de los hombres (Paulo Freire).

La Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), funda los derechos humanos en “la dignidad intrínseca de los seres humanos”, así lo proclama desde el primer párrafo en su preámbulo. Hoy entendemos a los DDHH, como la expresión ética más acabada del derecho y como la expresión jurídica de la dignidad humana. De aquí se desprende que las normas jurídicas son justas cuando respetan, protegen y promueven los derechos humanos.

Actualmente la Bio-ética trata y funda su conocimiento en el tema de la dignidad humana, porque se defiende a los derechos humanos o se agrede a los mismos. Sabemos también que la Bio-ética se refiere y atiende al “valor de la vida” a nivel general; sin embargo, en cuanto disciplina moral se concentra en valores como “libertad, autonomía, igualdad y  dignidad personal”.


El acto de escoger no es tanto el acto de ir por un camino o por otro, sino un acto de soltar las certidumbres y mirar (Humberto Maturana).


En la segunda entrega ahondaremos esta perspectiva muy controvertida para el pensamiento filosófico actual. La dignidad aplicada a una profesión, al trabajo y a la educación como vocación humana y tarea de altísima dimensión ontológica y social. Nuestra situación de pandemia nos ha mostrado la cruda realidad del ser humano que ante la muerte se experimenta la soledad, el abandono y la restricción de la familia a ofrecer a su ser querido, un cuidado y entierro digno, acorde con sus creencias y  sus hondos sentimientos de dolor por la pérdida de un ser amado.

El tema es apasionante cuando nos referimos a la persona humana, su dignidad, su autodeterminación y conciencia de su propio ser, su pasado, presente y su futuro como actos únicos de su libertad y dignidad humana.


La educación te puede dar habilidades, pero una educación liberal te puede brindar dignidad (Ellen Key).


Lo apoteósico del ser humano es su propia historia, su libertad y su conciencia de sí, se conoce en el camino, se ama en la relación con los demás, se descubre cuando se entrega al servicio de la humanidad. ¿Por qué vivir sin dignidad? ¿Por qué sus semejantes lo despojan de sus oportunidades dignas? ¿Por qué le quitan su pan y le roban la ilusión de vivir? ¿Por qué los demás lo quieren esclavizar? ¿Por qué el ser humano se convierte en detractor del mismo ser humano? ¿Estamos trascendiendo en esencia y virtud? ¿O estamos destruyéndonos a costa de buscar ser felices, donde no hay dignidad y autodeterminación? Dixit.


La educación verdadera es praxis, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo (Paulo Freire).


Referencias Bibliográficas
Kant, Immanuel (2002). Fundamentación para una metafísica de las costumbres. Versión castellana: Roberto R. Aramayo, Madrid, Alianza Editorial.
Martínez Bullé-Goyri Víctor (2012). Reflexiones sobre la dignidad humana en la actualidad; Boletín Mexicano de Derecho Comparado, nueva serie, año XLVI, núm. 136, enero-abril de 2013, pp. 39-67. Recuperado de, http://www.scielo.org.mx/pdf/bmdc/v46n136/v46n136a2.pdf
Frases y Reflexiones (2021). Las 70 mejores frases sobre la dignidad. https://psicologiaymente.com/reflexiones/frases-de-dignidad

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