Entrevista: Doctora Molina Vélez

Desde la visión de una mujer profesional hacia el rol de madre

Por: María Eugenia Torres Sarmiento
Docente y comunicadora, Azogues (Ecuador)

Magdalena Molina Vélez,  un ejemplo de mujer trabajadora, defensora de los derechos de la mujer, ilustre dentro de la clase media, nació en la ciudad de Cuenca el 14 de junio de 1932. Hija del Doctor César Molina Espinoza quien  fue director del hospital Homero Castanier de la ciudad de Azogues. Su trayectoria educativa y profesional ha marcado un hito en la presencia de la mujer en el campo laboral y social. Fue una de las primeras mujeres graduadas de médico en la universidad de Cuenca en el año 1966. 

Mujer apasionada por la lectura y la poesía autora de varios libros entre ellos la biografía del libertador Simón Bolívar. Con quién abordaremos un tema importante “Desde la visión de una mujer profesional hacia el rol de la madre”. 

¿Considera usted que los hombres y las mujeres tienen las mismas oportunidades dentro del campo laboral?

Indudablemente  que la incorporación de la mujer en el ámbito laboral conlleva repercusiones que inciden inevitablemente en la organización del núcleo familiar: lactancia y por ello abandono en las horas laborables.

Situando estas circunstancias en mi vida personal, ésta ha sido bastante dura con el término más expresivo del lenguaje. Me crie sin mis padres porque un buen tiempo de mi vida estuve interna en el colegio de las catalinas.

Realmente, fueron una serie de cosas inesperadas que sucedieron y se presentaron en la vida, pero dios me ha dado fortaleza. Fue un verdadero sacrificio llegar a tener mi título profesional de médico después de haber tenido cinco hijos.

De entre tantas cosas que contar, una anécdota que me incentivo tanto, fue  cuando ejercía mi profesión en la provincia del cañar, hubo una época en carnaval, aquellos día en los que  viajaba a la provincia del Cañar,  en uno de aquellos buses que iban a Cañar,  un chofer se había extralimitado de alcohol, entonces se suscitó un accidente dejando como saldo 11 muertos. En aquella época en el cantón Cañar, había pocos médicos,  uno de ellos era mi esposo el doctor Leonardo Galarza y yo que aún no me graduaba.

Nos nombraron desde la oficina judicial como peritos de este acontecimiento tan doloroso y espeluznante. Nos fuimos al cementerio allí en un lugar donde se hacían las autopsias, acabamos el trabajo  que era el de revisar a los 11 cadáveres en protocolo, siendo la empírica Magdalena Molina Vélez, una de las que revisaba. Un trabajo que realmente me estremeció y me dolió tanto, lo que me  incentivó a regresar a Cuenca y continuar mis estudios y preparar la tesis. Y así fue cómo llegué a ser médica con todas estas dificultades, después de haber criado a cinco hijos.

La labor de la maternidad es muy  dura.  Todas las mujeres tenemos esta experiencia de ser universitarias y madres, una labor incomprendida por la dureza de la responsabilidad que tenemos las señoras. Pero yo he seguido adelante y siempre se abrió un camino y le porque he tenido oportunidades de ser agasajada con el doctorado Honoris Causa que me dieron en México hace 7 años. Todo eso me ha incentivado para darles una mejor formación a mis hijos y hacer que cada uno de ellos sobresalga.  Cada uno de ellos  tiene su profesión y son personas  positivas en la sociedad.

¿Cuáles considera usted cómo cambios sociales trascendentes en la vida cotidiana de la mujer que repercuten en su rol de madre?

En la vida cotidiana de la mujer los cambios sociales son de incomparable trascendencia, la lactancia materna incondicional y obligatoria, actividad en el binomio madre-niño, a sabiendas que, por más sofisticado y valioso que sea un alimento no se compara con la leche materna que contiene inmunoglobulinas elementos que fortalecen la tolerancia del niño ante las enfermedades de manera que, el niño alimentado con leche materna difícilmente enferma.

Es sumamente difícil en todos los campos, en lo laboral y en lo social, uno tiene que restringirse de todo y dedicarse de forma exclusiva a la crianza de los hijos qué es lo fundamental en las mujeres, y es una verdadera tragedia cuando uno no puede estar con ellos y estar dedicada a estudiar. Psicológicamente uno cree que está haciendo mal abandonar a los hijos por estudiar,  pero es justamente por ellos que uno hace todo lo posible para salir adelante y tener su profesión

A mucha honra, soy una de las primeras profesionales dentro del Ecuador, y tuve el gratísimo placer tener una amistad bastante fuerte con la primera médica ecuatoriana,  la doctora Matilde Hidalgo de Prócel, mujer de avanzada, que se sacrificó mucho porque desde su ciudad natal Loja tuvo  que luchar porque la trataron de una forma inhumana no le quisieron aceptar en el colegio secundario y la trataban con  palabras grotescas y ofensivas por haber ingresado en el colegio Bernardo Valdivieso, pero ella siempre tuvo una madre excelente, una madre ejemplar que también se quedó viuda y le ayudó tanto a su hija para que ella pudiera venir   a estudiar a Cuenca habiéndose presentado en Quito en la Facultad de Medicina, -el decano de la universidad le dijo:  “señorita si quiere le aceptó, pero en la facultad de obstetricia  pero médicas no deseamos”-.

En estas circunstancias esta mujer que luchó tanto, en  un tiempo en el que tenía que transportarse en mulas porque no había transporte carrozable, sentía desvanecer toda aquella lucha.  Sin embargo Matilde dijo: “no voy a dejar que hagan conmigo lo que quieren, porque yo tengo que estudiar, porque tengo derechos como cualquier otro ser humano y ser hombre o mujer no tiene nada que ver con la aspiración de ser médica”.

¿Identifica a la maternidad como una construcción social determinante en el rol de la feminidad?

Diría que el modelo biológico más grande y sublime en el ser humano es específicamente la maternidad.

La maternidad condición inherente al papel de ser madre, generalmente la gestante  espera con ilusión y firme esperanza de ser madre como símbolo y dádiva generosa de la feminidad.  El protagónico ro de la maternidad es el clímax de la construcción social determinante en la sociedad.

Antes de que se estatice la modalidad profesional. Mis inicios en el campo laboral, fueron aquellas actividades vinculadas  con la misión Andina del Ecuador, visitamos  los campos, atendimos a  enfermos en algunos sitios en los que no sabían bien el español.  En esa época la gente era más quichua hablante y utilizaban poco el español y me vi obligada a aprender el bellísimo idioma quichua para poder acercarme a ellos y darles las indicaciones médicas. 

Fue una gratísima satisfacción en haberle llevado en esa época películas en blanco y negro para hacerles ver las condiciones higiénicas. Una experiencia inolvidable y ayudé con un grano de arena a erradicar el alcoholismo.

Y de todas aquellas experiencias, también me ruborizaban algunas duras  y complicadas como el  ver a la orilla de un carretero a un padre y a una madre alcoholizados con un niño alado, por eso fue tan grato haber ayudado a la gente de la provincia del Cañar, especialmente en el área rural.

¿Y qué decir  sobre el modelo de cultura patriarcal donde se promueve un modelo de madre a tiempo completo, ejemplo de perfección moral y abnegada vinculada simbólicamente a los hijos y a las obligaciones del hogar?

En cuanto a  cultura patriarcal,  esta promueve un modelo de madre a tiempo completo, ejemplo de abnegación sobre involucrada simbióticamente a los hijos y a las obligaciones del hogar, apreciación que resulta teórica en la práctica diaria, puesto que, las condiciones actuales de los hogares no permiten a las madres cumplir a cabalidad sus obligaciones, por las responsabilidades que le son inherentes a la realidad cotidiana de las condiciones de vida.

En nuestro medio lo usual es que la madre es el eje fundamental de la sociedad, ella cumple roles de padre y madre. Muchas veces el esposo se dedica al alcoholismo o a las reuniones sociales y la madre tiene que atender a sus hijos y al hogar. Yo siempre digo que son las administradoras de la pobreza, porque mientras el padre se distrae hace todo lo que desea, la mujer siempre tiene que estar abnegada, sin horario –su trabajo es desde que amanece hasta que anochece-.

Yo creo que el padre de familia debe tener algo más de responsabilidad en ayudar a las madres y en la crianza de sus hijos, especialmente debe ayudar a las madres que están preparándose para el futuro de sus hijos, porque todo ello repercute en la estabilidad y en la grandeza de cada hogar por más pobre que sea la familia. 

¿Con su experiencia de vida que  propondría para lograr la plenitud de la realización femenina cumpliendo a la vez con dos roles importantes qué es el de ser profesional y también es el de ser madre?

Por lo expuesto,  el ejercicio de una profesión conlleva grandes sacrificios somáticos  y psicológicos para cumplir con las obligaciones  que su profesión implica, laborando muchas veces  por más de cuarenta horas semanales, multiplicando sus energías y condiciones físicas y psicológicas para cumplir con sus horarios diarios con gran sentido  de responsabilidad.

Esta pandemia en estas épocas ha ayudado para que el hombre sea más duro con la mujer, porque hay una cantidad de feminicidios, un maltrato diario a estas pobres mujeres indefensas que se ven completamente despersonalizadas por el maltrato. Los hombres que consumen bebidas alcohólicas y que muchas veces no tienen para llevar el pan para sus hijos, pero si tienen para alcoholizarse cuando ellos quieren. Se ha generalizado tanto el alcoholismo en nuestro medio, esto se ve como una cosa normal.

Es una obligación moral de cada uno de nosotros, aportar con un granito de arena para que la sociedad tenga otro ritmo de vida. Que las responsabilidades del padre y de la madre se equilibren.

Me ha tocado ver por experiencia que una pobre madre tiene que aguantar hasta el máximo por no desbaratar su hogar. Por todo esto la sociedad tiene que recapacitar y deberíamos fomentar una brigada social para saber cómo marchan los hogares, aunque esto es un tema muy privado. Pero si se podría hacer algo cómo dar consejos para educar desde los primeros años de la primaria a los niños sobre cómo debe ser el respeto a la mujer.


Fuente: Programa “Hablemos en domingo” radio génesis 93.3 el 23 de mayo de 2021 con la conducción de María Eugenia Torres Sarmiento.

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