El retorno a la educación presencial

Por: Iván Petroff Rojas, PhD
Universidad de Cuenca, Ecuador

Una vez que la nueva administración pública se ha posesionado, casi en su totalidad, algunas han sido las acciones inmediatas que el presidente Guillermo Lasso ha realizado como por ejemplo, la abolición de ciertos artículos de la ley de comunicación para que se produzca la llamada libertad de expresión que en algunos casos bastante frecuentes será para entregar cierto poder e influencias a un sector, pequeño por cierto, de la prensa acostumbrada a vivir y a usufructuar con prebendas y privilegios usando el chantaje de por medio, pero bueno, este asunto será tema de otro análisis que con oportunidad trabajaremos a través de este mismo medio de comunicación..

De lo que se trata es que entre las medidas y disposiciones del actual gobierno, está la del retorno a las actividades cotidianas del sistema educativo nacional, incluidas las universidades, tanto públicas como privadas. En este caso, las autoridades educativas se han puesto inmediatamente a organizar sendos planes de recuperación de la presencialidad, sobre todo para salvaguardar la calidad y la excelencia en la formación de los estudiantes en el asunto de las prácticas laborales y los proyectos de vinculación, cuya virtualidad es realmente insostenible. Pero también se habla de que para estos meses, es decir, junio, julio y agosto, debemos ya presentar un plan de contingencia para ciertas actividades que como las enumeradas exigen de la figura tutorial y activa de los docentes.

Frente a este panorama, quienes están al frente de la gestión educativa se ven abocados a una serie de limitaciones como espacios físicos  e infraestructura sanitaria lo suficientemente seguros para evitar los posibles contagios, docentes con vulnerabilidad, equipos, protocolos de bioseguridad, etc. Así mismo, las condiciones en las que se encuentran los estudiantes no son las más favorables, sobre todo de quienes residen lejos del radio de acción de las instituciones educativas, por lo que deben ir pensando ya en sus traslados y ponerse a la tarea de conseguir vivienda y asegurarse de tener el viático necesario para cubrir gastos de alimentación, vestuario y otros, sabiendo de antemano que muchos hogares todavía se mantienen de subsidios y ayudas y que el jefe de familia está sin trabajo.

Una de las condiciones para el retorno a la presencialidad es que la población de niños y jóvenes estudiantes de todo el país que bordean los 4 millones, tiene que estar vacunada y no como dicen ciertos directivos por lo menos la una dosis, sino las dosis completas, lo cual también se vuelva una situación cuesta arriba.

Claro que con el retorno vamos a superar la brecha digital tan marcada, sobre todo en los sectores urbano-marginales y en el sector rural, sin embargo la situación de la presencialidad nos deja con muchas incógnitas y con un conjunto de problemas no fáciles de resolver. Una prueba muy fuerte para las nuevas autoridades y sobre todo para la popularidad y credibilidad del presidente Lasso que está por el 70 por ciento, pocas veces vista en un gobernante en mucho tiempo desde la nueva institucionalización democrática del país.

Esperemos que todos los sectores de la sociedad ecuatoriana aporten para que este proyecto de retorno a la supuesta normalidad se dé en las mejores condiciones. Se trata de parar una minga a todo nivel para que nuestros estudiantes, docentes y padres de familia, constaten una acción comunitaria sistemática y estructural para que nuestro país recobre la paz social y logre un nivel de vida decoroso y de nuevas oportunidades y sanos empre4ndimientos, sin tener que recurrir a esa maladada práctica de la migración que tantas desgracias hemos tenido que enfrentar.

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