Memorias de un perro salchicha convertidas en novela corta

Por: Ángel Vera
Periodista, Cuenca, Ecuador

Se llamaba Young Shu y nació en el 2007, en las Herrerías, ese barrio cuencano de forjadores del hierro candente en sus talleres del fuego, fragua y fuelle, aromatizado con el meloso vapor de la preparación de tamales, quimbolitos, humas, bolones y chihuiles. Quien fue hijo de la perra Princesa, una dachshund, o salchicha para más claridad, cuenta sus memorias por la pluma de Karina López Pino, quien fue su ama, madre humana más bien, en formato de una novela corta en libro digital, recién lanzado al público y editado por la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina (CES-AL).

Las memorias de “Young Shu, el extraordinario perro salchicha” se enriquecen con las ilustraciones a color de Antonio Bermeo. Karina López, apoderada o empoderada de la voz de quien fue su amigo y no su mascota, cuenta los trances de Young Shu ante el mundo: el abandonar la familia perruna para tomar la humana, la primera visita al veterinario, la primera noche en casa de la Kari Elizabeth recién casada, su aventura en la manga de la casaca del dueño de casa donde este lo descubrió, molesto.

Un lenguaje familiar y coloquial como seguramente es el de un perro doméstico (“Me fascinaba observar en el retrovisor del carro mis orejas largas bamboleándose con el viento”) fluye en la narración de los episodios narrados en la obra, concebida como cuento, y que acabó como relató largo o novela corta.

Una prosopopeya, no heroica sino humana, mejor, perruna, desarrolla la autora al poner en la voz de Young Shou no solo palabras sino razones y sentimientos: “quede claro que yo no era un perro cochino y necio, yo hacía mis necesidades solo en el periódico tal como me enseñaron… eso aprendí con papá, a quien no le temblaba la mano para darme en la cola cuando hacía pipi fuera de mi lugar asignado (…)” Los perros sienten sin duda, aunque aún la ciencia no alcanza a detectar si discursean o cavilan, Youn Shu en todo caso, sí.

En las páginas virtuales se encontrará al perro mascota de equipo deportivo y retratado en el diario donde trabajaban sus dos “padres”; estresado en otro hogar, encargado, mientras ellos iban de vacaciones; participante en fiestas de disfraces; testigo de la llegada al hogar de Heidi, hija de los amos humanos; cazador de ratas, Young Shu se enfrenta también a la muerte y así llega el fin de sus memorias… (F)

CREACIÓN Y PUBLICACIÓN

La autora vivió tres años con Young Shu antes de que este muera, le tomó una década procesar su ausencia, el dolor y los recuerdos, hoy está enterrado bajo una planta y sigue “dando vida” a la urbanización donde vive la escritora que, en sus inicios, se formó como reportera del área de cultura; antes publicó dos artículos en libros de creación colectiva. Esta primera incursión en la escritura literaria le ha servido para valorar el legado su compañía y amor de Young Shu. El contacto profesional con servidores de la UNAE donde trabajaba y con José Manuel Castellano, director de la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina (CES-AL), han contribuido a la edición de la obra.

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