El silencio de los “inocentes” la hipocresía del puritanismo y otros demonios

Por: Shirley Ruiz
Costa Rica

¡Suelten a Barrabás!, gritaba eufórico el pueblo, mientras del otro lado estaba Jesús consciente de que en una sociedad con una moral hipócrita y puritana sus actos lo llevarían a la muerte. Y no hablemos de “buenos y malos”, porque no hay ni uno solo que se libre de pasar por “santo”, pero sí podemos hablar de consciencia social y de abrazar y respetar al prójimo como si fuera a uno mismo y que si estamos en esta tierra es para ser embajadores de justicia social y no de caridad como dijo una escritora.

En las últimas décadas Latinoamérica ha manchado sus manos con sangre de inocentes, ha cometido actos reprochables que benefician a los que más tienen, mientras la clase social baja debe ingeniárselas cada día para no morir en el intento. El alza de los precios en la canasta básica, el mal manejo de los impuestos, el exagerado sueldo de los políticos junto con sus beneficios, las reformas tributarias que afectan la salud, economía y cultura, son solo algunas de las desigualdades que se viven hoy en día y que los que tienen que pagar y sufrir las fuertes consecuencias es el pueblo, mientras la mayoría de los políticos sin importarles nada se aseguran altas pensiones para un futuro.

Por otro lado vivimos un gran silencio, esos que llamo “inocentes” pero que en realidad son tan corruptos como los que nos gobiernan. Y es que como dice el dicho: “líbranos dios de los agazapados”, esos “inocentes” también sufren las consecuencias de un estado corrupto, pero prefieren guardar silencio antes de enfrentarse y alzar la voz porque temen ser juzgados o perseguidos como “rebeldes” en la sociedad. Y sí, muchos de ellos son parte del sector religioso, son pastores y líderes que se pusieron del lado del enemigo y abrazaron políticas corruptas a cambio de beneficio$ y nombramientos en puestos políticos, son esos que viven cada día con una doble moral hipócrita escogiendo aplaudirle al diablo que ir en su contra. Marx decía que “igual que en la religión el hombre es dominado por el producto de su propia cabeza”. El libro “sagrado” dice: ¡Ay de los que llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo, que tienen las tinieblas por luz y luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!”.

Pero como en todo, cada quien toma y acomoda las palabras a su beneficio, por lo que hoy en día para una sociedad puritana se mira más incorrecto ser prostituta que ser un pastor que abusa de su poder para sacarle dinero a la gente y manipularlos para obtener beneficios inmerecidos. Se señala al que protesta, al que levanta su voz pidiendo justicia, se señala al que no sigue las reglas del juego, se señala al que cuestiona, al que duda, al que no sigue las normas, a todas esas personas “libres” la sociedad les pone una letra escarlata en su pecho para que todos sepan que es un o una “rebelde”, y a muchos y muchas se les termina quitando la vida. Pero ¿Quién detiene a los corruptos que con biblia en mano se unen al diablo para cometer injusticias y obtener beneficio$? Solo en Centroamérica tenemos más de 60 mega-iglesias, estas comunidades se caracterizan por tener instalaciones muy lujosas, los pastores que las gobiernan tienen un estilo de vida de clase alta, se caracterizan por andar en carros del año, vivir en zonas de alta plusvalía, hacer viajes millonarios, etc., mientras en sus sermones no deja de existir el mensaje manipulador y de una forma sutil sacarle y robarle el dinero al pueblo convenciéndolos que “Dios bendice al dador alegre”.

Otros descaradamente venden un mensaje de milagros y esperanzador a cambio de un pacto con una ofrenda monetaria y este mensaje lo acompañan con versículos de obediencia, sujeción y sin derecho a cuestionar o dudar. Estos falsos profetas no les es suficiente el dinero (porque ya lo tienen) ahora les interesa sumar poder, por lo que vemos como buscan puestos y nombramientos políticos para así seguir con sus manipulaciones y dar más apoyo a los corruptos que nos gobiernan pactando con ideologías fascistas e inquisidoras. Esos hombres y mujeres “de bien” cambiaron su plato de lentejas por el silencio a cambio de dar apoyo y unirse al dios que aprueba la muerte de los que se levantan y luchan por la igualdad.

Hellen Keller dice “que hasta que la gran masa del pueblo no se llene con el sentido de responsabilidad por el bienestar del otro, la justicia social no se podrá alcanzar” La historia nos muestra como una y otra vez se van repitiendo las injusticias y desigualdades sociales, como muchos y muchas creen que el cielo se gana apoyando al diablo y que su labor es construir ciudadanos sin criterio propio ni con derecho a decidir libremente. George Orwell dice que “la rebelión es el camino a la libertad. Derrocar a la raza humana haría a los animales “ricos y libres” casi al instante.” Somos conscientes que esa “rebelión” es a la que temen los políticos, pastores y líderes, ya que en el momento en que el pueblo se rebela ellos pierden el poder y sus juegos manipuladores y corruptos llegarían a su fin. La neutralidad y el silencio de muchos medios de comunicación, de muchos políticos y de un sector religioso importante, es tan peligrosa y dañina que nos debe llevar a re-pensar posturas, a tomar acciones y caminos donde no se puede seguir apoyando más a estos hombres y mujeres que lo único que hacen es traer dolor y diferentes muertes a la sociedad.

El pueblo escogió a Barrabás porque el activismo de Jesús les dio miedo y los confrontaba a una realidad de la que muchos prefieren escapar para seguir cómodos en sus “burbujas” y no tener las agallas de enfrentar a los que con sobornos y dinero han beneficiado sus estilos de vida. Nuestra labor es llevar una voz de esperanza no respaldada por ninguna religión o libro, es pensar y saber que el Dios de la vida y bienestar habita en el cosmos y no en una religión y que la justicia social no se logra de forma individual, sino que solo colectivamente se logra construir un bien común para todos y todas donde cada mañana al mirar el cielo la paz abrace cada hogar dignamente, y como dijo Perón: La felicidad del pueblo y la grandeza de la nación se fundan en la justicia social, la independencia económica y la soberanía política”.

Un comentario en «El silencio de los “inocentes” la hipocresía del puritanismo y otros demonios»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *