El significado de los sueños según Freud

Por: Mateo Silva Buestán
Estudiante Universitario. Cuenca, Ecuador

En esta segunda entrega relacionada a las posibles causas del comportamiento humano y el influjo del inconsciente en la vida cotidiana, se busca exponer el sentido de los sueños. Una vez más, uno de los pioneros en estudiar los sueños y tratar de interpretarlos desde el campo médico fue Sigmund Freud. Sin embargo, esta y todas sus obras han sido fuertemente criticadas por poseer una visión simplista del Hombre y por tratar de encasillar a cada persona en una de sus teorías o casos. También se lo ha tildado de misógino, resentido social y, por supuesto, se ha hecho burla de su abolengo semita. De cualquier manera, no se puede omitir su legado que invita a pensar y a desmitificar la existencia misma.  

En primer lugar es necesario definir al sueño. Entonces, soñar es un estado fisiológico propio para descansar e integrar procesos de la vida ¨real¨, la palabra proviene del griego oneiros que significa perteneciente o relativo a los sueños. Así mismo, existen dos fases del sueño determinadas por la presencia de ondas lentas (SOL) y ondas rápidas (SOR). En la primera fase caemos en un sueño profundo, caracterizado por la disminución del ritmo cardiaco y respiratorio. En la fase de ondas rápidas se evidencia un estado de vigilia activa, puesto que aquí tiene lugar el REM (Rapid Eye Movement), Movimiento Rápido de Ojos, es en esta fase que los sueños se presentan. Soñar es un proceso cíclico, cada fase tiene una periodicidad de 90-120 minutos y pasamos de fase en fase entre 4 y 5 veces cada noche.

Por su parte, Freud dice que los sueños son un mecanismo de compensación propio del subconsciente. Dicho de otra manera, el doctor de Viena consideraba al Hombre como una máquina sexual insaciable que al no poder satisfacer sus deseos, los reprime para que posteriormente afloren mientras soñamos. Igualmente, manifestaba que los sueños son olvidados aposta, porque no queremos enfrentarnos y aceptar nuestros más precarios instintos, razón por la que tratamos de hallarles una lógica mal habida. Freud, en su faceta de médico antes que de psicoterapeuta, hacía énfasis en que los sueños necesitan ser resueltos para liberar y aliviar la represión.

En contraparte, la ciencia médica afirma que mientras soñamos actúan varios neurotransmisores encargados de ¨encender¨ y ¨adormecer¨ al cerebro. Específicamente, la acetilcolina lo enciende y la noradrenalina junto a la serotonina lo adormecen. Las dos últimas mencionadas archivan todos los datos del sueño en la memoria a largo plazo, pero al despertarnos cesa su efecto, por lo que resulta difícil recordar todo lo que soñamos. Así mismo, numerosos estudios muestran que soñamos 1/12 de nuestra vida y que al menos dos horas de sueño nocturno no podrán jamás ser recordados.

Pese a que los sueños han querido ser revelados desde que el Hombre adquirió conciencia de estos, Sigmund Freud dista de antiquísimas interpretaciones. Atrás deja los significados egipcios, Vedas, griegos, filosóficos, bíblicos y de un sinnúmero de civilizaciones primitivas que poseían una riquísima cultura onírica, temática digna de un próximo artículo. No obstante, encuentra una idea en común con dichas civilizaciones, que la interpretación de los sueños son el método más efectivo para conocerse a sí mismo. Para el criterio Freudiano todas las figuras, imágenes, símbolos y aun los personajes están íntimamente ligados al aspecto sexual del soñador, incluso las mismas pesadillas tienen un mensaje libido relacionado al incesto. En atención a lo expuesto, se citan, recogidos del libro ¨Freud y la interpretación de los sueños¨ de Francesc Cardona, dos ejemplos de sueños y las lecturas hechas por el mismo Freud.

A la sazón, ¨una muchacha sueña que rompe una vela al intentar ponerla en un candelabro. Sus amigas le dicen que es poco mañosa, pero ella se defiende diciendo que no es culpa suya¨. Freud argumenta que ¨la vela es un órgano sexual masculino que excita el órgano sexual femenino; si está rota demuestra que no tiene la erección suficiente. Por eso la muchacha afirma que esto no es culpa suya. Nada se dice si es casada o no, pero lo que es evidente es que la muchacha ha mantenido contactos sexuales con un varón de estas características, o ha querido mantenerlas, y por uno u otro camino ha sabido de las deficiencias del órgano sexual de este muchacho¨.

En el segundo ejemplo se narra que ¨un joven sueña con un bosque oscuro en el que le cuesta penetrar, a no ser con un objeto puntiagudo que le va desbrozando el camino sin esfuerzo¨. Dice Freud ¨la interpretación es bien patente; este joven sueña en la primera noche de bodas en la que desflorará a su amada con su órgano masculino, esto es, penetrará en el bosque, símbolo del vello del pubis femenino. Le costará penetrar por la membrana virgen que aún desea que posea su esposa.

Como se puede apreciar, las interpretaciones de Freud, vale decir, se rigen por el aspecto sexual, pero de no ser así ¿Qué otra explicación podría darse a estos sueños sin perecer en tortuosas concatenaciones?  Es oportuno recordar que toda la obra de Freud se basa en el supuesto de la intervención e influencia de los genitales en todos los aspectos de la cotidianidad. Resta una interrogante ¿Qué yacía en el subconsciente de Freud que lo llevó a concluir tales teorías? Hoy por hoy se pueden encontrar infinitos significados, simbologías y diccionarios de los sueños. Simultáneamente podemos acudir donde un psicólogo, un médico, un chamán, un gitano o creer en la familiar o vecina con ribetes de esotérica y encontrar, a la vez, similitudes y diferencias abismales en la interpretación de nuestros sueños. Todo está sujeto al cambio y a la discusión, aunque si de algo podemos estar seguros es que los sueños son disfraces.

Finalmente, decía Sigmund Freud sobre los sueños, que antes eran analizados como manifestaciones hostiles o benignas, pero que en su época ha habido un paso de la mitología a la psicología. Además, sostenía que los sueños son una función psíquica del durmiente que todavía buscan una explicación que termine por convencer a todos. Pese a todas sus ideas, Freud ponía sobre la palestra el origen de los sueños, su relación con la vida ¨despierta¨, los estímulos previos al sueño, las incongruencias oníricas, las falsas representaciones y la extinción de la memoria. Muchos críticos toman estas declaraciones como contradicciones de sus hipótesis iniciales; empero, el barco que no está dispuesto a zarpar, queda varado en la orilla.

Es menester realizar otra clase de interpretación. En esta ocasión no de los sueños, sino de la terrible realidad que asola al mundo. Las últimas semanas han estado atestadas de violencia, sangre y muerte. El pueblo del vecino país, también tricolor, sigue siendo masacrado cobarde y cretinamente. Al otro lado del mundo, el eterno conflicto entre Israelís y Palestinos ha resucitado, valga la redundancia, otra vez y ya se ha cobrado la vida de más de un centenar de personas inocentes. Al parecer, el ser humano ya se no preocupa tanto por reprimir sus deseos para soñarlos; ahora, los sacan a relucir cual si de una purga animal se tratase.

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