Un genio musical ecuatoriano: Paco Godoy

Por: José Manuel Castellano, PhD
Islas Canarias

Paco Godoy, músico, compositor, intérprete y director, nacía un 6 de noviembre de 1971 en la ciudad de Riobamba (Ecuador) en el seno de una dinastía musical con 150 años de historia, integrada por cinco generaciones que inicia su tatarabuelo, Bernardo Godoy Cardoso, compositor e intérprete de teclado, órgano, armonio y maestro de capilla de iglesias.

Idéntico camino profesional recorría su hijo Agustín Godoy Velarde -bisabuelo de Paco Godoy- compositor y organista de la iglesia Santa Rosa en la ciudad de Riobamba y autor, entre otras piezas, de un ritmo de tonada llamada “Simonita”, que ha sido grabado recientemente por el Dúo Aguayo Huayamabe.

La tercera generación viene de la mano de su abuelo, Ángel Serafín Pulgar, famoso músico, compositor y trompetista de carácter académico, que leía y escribía música de los grandes compositores universales y la trompeta fue su instrumento principal. Además llegó a desempeñar cargos destacados, como la dirección del Conservatorio de Música de la ciudad de Riobamba, la filarmónica de Guayaquil, profesor y catedrático del Conservatorio de la ciudad de Ambato La Merced y director de diversas bandas, como la Brigada las Galápagos, la Banda de la policía y la Banda del Municipio en la ciudad de Riobamba.

Gonzalo Godoy -padre de Paco Godoy- lidera la cuarta generación familiar. Su formación musical estuvo marcada por su abuelo, Agustín Godoy Velarde, de quien aprendió la liturgia, la música sacra en latín, los responsos y los salmos. Tras el fallecimiento de su padre ocupó el puesto de  organista de la iglesia de Santa Rosa en Riobamba. Una actividad que solo pudo desempeñar durante un breve periodo de tiempo -como nos comenta Paco Godoy- ya que “los curas le voltearon del trabajo a mi padre por unas canastas y unos regalos recibidos” que habían sido ofrecidos por otro candidato para obtener ese puesto.

Sin embargo, como señala la sabiduría popular, “no hay mal que por bien venga”. De modo que al verse desempleado tomó la decisión de trasladarse a Guayaquil, donde se le abría un panorama lleno de oportunidades durante cincuenta años de su vida. El padre de Paco Godoy, que pasaba entre Guayaquil y Riobamba, logró una prolífera carrera musical, grabó discos con artistas de primera fila, como Julio Jaramillo, Aguayo Huayamabe, Fresia Saavedra, Carlos Rubira Infante y un largo etcétera. Gonzalo Godoy, que en la actualidad cuenta con noventa años, también fue un consumado compositor de obras muy conocidas, como “Rumiñahui”, “La Romería”, “Rosita hermosa”, “Despedida”, entre otras muchas.

Fue en ese ambiente y en esa tradición familiar, donde la música era algo natural, donde nacía Paco Godoy, quinta generación de esta histórica dinastía musical ecuatoriana. Fue el noveno hijo, de diez hermanos, y el único que siguió los pasos de sus antecesores, aunque su hermano mayor, Mario Godoy, se había inclinado por la musicología: participó en la elaboración del Diccionario de la música iberoamericana con las biografías de compositores ecuatorianos; propuso en 1993, al entonces presidente de la República el arquitecto Sixto Durán Ballén, la designación del Primero de octubre, fecha de nacimiento de Julio Jaramillo, como el Día Nacional del Pasillo; y fue, además, el promotor de la creación del Museo del Pasillo.

Formación previa

Su iniciación musical fue la escuela familiar: su hermano Mario Godoy lo introdujo en los primeros rudimentos de la música, su padre pulió su formación y fue su abuelo que, tras oír tocar el piano al niño Paco Godoy, alentó a su padre que “este muchacho no puede quedarse en Riobamba, porque tiene toda la madera, todo el talento y tiene que ir a la capital, a Quito, para estudiar formalmente música”.

Primer concierto

A sus cinco años, en 1976, ofrecía su primer concierto de piano en el Auditorio del Consejo Provincial de la ciudad de Riobamba, evento organizado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana, presidida, en aquel entonces, por la licenciada Eulalia Alban de Cifuentes. Ese concierto fue el punto de partida de su carrera profesional. Según cuentan las crónicas se encontró con un teatro lleno y con un programa que en su primera parte intervenía el concertista quiteño de música clásica y latinoamericana, Homero Idrovo. Y una segunda parte a cargo del niño prodigio de Riobamba, Paquito Godoy, con un repertorio de música ecuatoriana, donde interpretó a los más grandes consagrados compositores ecuatorianos, como el pasillo “Adoración” de Enrique Ibañez Mora y “La vasija de barro” de Benítez y Valencia. Todavía hoy Paco Godoy conserva con inmenso cariño y gran celo el programa de mano de su primera actuación. A partir de ese momento comenzó a recibir frecuentes invitaciones para participar en recitales musicales dentro de los actos conmemorativos de las distintas instituciones, como la Universidad Politécnica, la Universidad del Chimborazo y diversas Unidades Educativas.

Formación académica en Quito

Después de su formación musical familiar comenzaba su etapa propiamente académica. A sus diez años se trasladaba a Quito (1981) a estudiar cuarto grado en la Escuela San Andrés de los padres franciscanos, ubicada en el Centro Histórico, actividad que combinaba como organista de la iglesia de la Compañía de Jesús durante sábados y domingos. Entre semana tenía un doble horario, en las mañanas, asistía como todos los niños a la escuela y, por la tarde, recibía clases en el Centro de Difusión Musical, una escuela de música regentada por la Orquesta Sinfónica Nacional del Ecuador. Su primer año de estudios musicales fue con el instrumento de violín y las materias de solfeo, armonía, historia de la música y sus maestros fueron Óscar Vargas Romero, guatemalteco, y también el profesor Hugo Pazmiño, entre otros.

Al año siguiente ingresaba en el Instituto de Música Sacra Jaime Mola, donde permaneció por un año y optó por el piano, siendo su maestra Sandra Marín. Fue en esos momentos cuando tuvo una invitación de la Casa de la Cultura Ecuatoriana a participar en un concurso. Recuerda todavía con claridad cómo vivió esa experiencia. Participaron diez pianistas de diferentes ciudades del Ecuador, niños y jóvenes. En el sorteo le correspondió el número 10, es decir, el último en actuar. Y recuerda que “pasaba un niño daba su nombre y decía voy a tocar una sonatina de Scarlatti; pasaba otro, daba su nombre y decía voy a tocar una invención de Bach; pasaba otro y decía que iba a tocar una sonata de Mozart; pasaba a otro niño daba su nombre y decía bueno voy a tocar un vals de Chopin”. Y cuando le correspondía su turno, dijo su nombre y anunció que iba a tocar un danzante de su propia autoría, “Los Pastores”, que provocó un gran impacto en el Jurado, donde se encontraba el rector del Conservatorio Nacional de Música, el maestro Gerardo Guevara.

Resultó ganador de este certamen de piano y el Director del Conservatorio se acercó a Paco Godoy para preguntarle dónde estudiaba y cuando le contó su realidad, que quería estudiar en el conservatorio, que no sabía cómo, porque era muy difícil. El mismo rector le llevó al Conservatorio y lo puso en manos de la maestra Bertha Brito, catedrática pianista que había estudiado en la Sorbona de París y tenía alumnos solamente selectos, además, de ser sobrina del famosísimo compositor Carlos Brito Benavides, autor del pasillo “Sombras”, “Cuando tú te hayas ido me volverán las sombras”, con versos de la mexicana poetisa Rosario Sansores.

Gerardo Guevara le concedió el honor de llevarlo ante la maestra: “le traigo a este niño para que usted le dé clase” y la maestra contestó “bueno quiero escucharle tocar”. Y nuevamente la historia se repetía, pues el joven Paquito Godoy interpretó un divertimento para piano, que llevaba como título “Jugando con el piano”, una pieza suya escrita para violín, violoncelo y piano, con la que había ganado un concurso organizado por la Casa de la Cultura. Ese fue su primer paso para ingresar en el Conservatorio durante cinco años, hasta 1898, donde también pudo estudiar solfeo con el maestro José Salgado; armonía con el maestro Gerardo Guevara; e historia de la música con la maestra Martha López.

Un compositor prematuro

Paco Godoy se considera un compositor de oficio, “es un don y nací con el don, yo compongo desde que tenía cinco años”. Su primera creación musical fue “Daquilema”. Después descubrió qué la mejor herencia que podía dejar en este mundo son sus obras musicales. En la actualidad, ha compuesto una ingente cantidad de música. Tiene obras para piano solo, piano y tenor, piano y violín, piano y flautas, suites, música sinfónica, poemas, divertimentos, música popular, música académica, música romántica, música tropical, música bailable y en todos los géneros musicales del Ecuador. Además de música para bandas de pueblo en diferentes ritmos, pasacalles, San Juanito, Bomba y música para bandas.

Sus géneros preferidos

La música es infinita para Paco Godoy. No se pone límites, música ecuatoriana, latinoamericana, universal, música académica, además, tiene el concepto que la música es una sola y está en desacuerdo con la división entre música académica y música popular. La música, según Paco Godoy, es un abanico, es un jardín, variedad y diversidad, donde todo ese conjunto es música y todo ese conjunto es arte.

Sus instrumentos predilectos

El piano es su instrumento de formación y lo ejecuta de forma profesional, junto a los instrumentos de teclado, órgano, acordeón, sintetizador, armonio, aunque tiene conocimientos en guitarra, requinto, bajo, batería no se atreve a salir en público con un instrumento que no sea el teclado.

Su faceta como director

Ha tenido la oportunidad de recibir invitaciones para dirigir sus propios arreglos, sus propias composiciones a orquestas sinfónicas, filarmónicas, bandas, coros y dirigir sus propios grupos. Paco Godoy nunca se ha puesto barreras, a veces ha actuado con grupos medianos de cámara, pequeños o grandes y en 2013 fue el artífice de la Filarmónica Mozart, integrada por veintidós músicos de cuerdas (primeros violines, segundos violines, violas, violonchelos, contrabajos, piano, percusión y guitarra).

Giras internacionales

Su actividad profesional no solo ha quedado reducida al territorio ecuatoriano sino que también ha tenido una intensa presencia internacional, en la que siempre ha sabido enfatizar con la música ecuatoriana, a pesar de tener una amplia formación clásica (Bach, Mozart, Beethoven, Chopin, etc.). Su esencia se basa en recurrir a las raíces y, en ese sentido, se declara nacionalista, porque considera que ese ha sido el éxito de todos los grandes compositores, que han aportado a su folklore, a su país, pero al mismo tiempo convencido de una visión y formación universal. Ha tenido la oportunidad de realizar giras por diversos países. Ha tocado en la tierra de Federico Chopin, Polonia, cuna de grandes pianistas, Vladimir Horoowitz y Arthur Rubinstein, donde tuvo una gran acogida. De igual manera ha tocado para públicos latinoamericanos (México, Brasil, Colombia, Perú, Argentina, Chile…), europeos (España, Francia, Italia…), asiáticos (Singapur), en EE.UU. (New York, Miami, New Jersey, los Ángeles,  las Vegas, Hollywood) y en Canadá.

Escenarios pendientes

Hay algunos grandes escenarios que le falta todavía a Paco Godoy por pisar pero tendrá, sin duda, su oportunidad. Uno de ellos es el Olympia de París, aunque no sea de forma presencial el maestro Godoy sueña con que sus obras se puedan interpretar, como fue el caso de Sharon Levin, flautista de origen judío, que en 1997 interpretó una de sus obras, “Evocando tu nombre”, en el Carnegie Hall de New York. Conserva el programa de mano con una emoción tan grande, porque ella alternó su música con obras de compositores universales. Pero esa no fue la única vez, porque en 2006 el cuarteto americano “Ariston” interpretó una de sus obras sinfónicas en el teatro Rich Forum en Stanford (EE.UU.), dentro de un programa con piezas de Schumann y Haydn para finalizar con el estreno mundial de “Galápagos”. Asimismo otro gran orgullo para Paco Godoy es saber que sus composiciones han formado parte del pénsum académico en el Conservatorio de Viena, una tierra de músicos por excelencia.

Sus referentes: músicos y compositores ecuatorianos

Siente predilección por la obra musical del maestro cuencano Francisco Paredes Herrera, que de sus mil obras, 700 son pasillos de los más emblemáticos del Ecuador, “Como tú y yo”, “Manabí”, “Rosarios de besos”, “El alma en los labios”. También tiene admiración por el maestro y compositor Carlos Amable Ortiz, quien dejó obras como “Reír llorando”, “No te olvidaré”, “A unos ojos”; al gran lojano Segundo Cueva Celi, autor de miles de obras en todos los géneros; al gran Carlos Brito Benavides, que ha sido su referente e inspiración, que compuso, entre otras, “Sombras”, “Rosas” y “Ojos tentadores”; y a los grandes compositores Enrique Ibáñez Mora, Cristóbal Ojeda Dávila y José Ignacio Canelos.

Su visión sobre el panorama musical actual en Ecuador

Según Paco Godoy, Ecuador cuenta con muchísimo talento y el mayor se encuentra en las ciudades pequeñas, a veces en los pueblitos. Músicos con una capacidad enorme y unas voces increíbles, por eso intenta apoyarlos. Pero por otro lado, no le agrada la parte comercial y la imposición de patrones y corrientes musicales no sólo en Ecuador sino en el escenario mundial. El arte, a su juicio, no está libre, ni se ha escapado de esa realidad.

Jóvenes promesas musicales en Ecuador

Considera que hay mucha gente que se dedica a la música, muy bien formada, que ha subido el nivel. Hay un buen futuro por delante.

Sus experiencias en el ámbito formativo musical

Paco Godoy se define como un músico independiente que no ha trabajado formalmente en instituciones académicas pero ha tenido algunas pequeñas experiencias formativas con jóvenes. Una de ella fue a sus 16 años de edad al impartir clases en el colegio Sagrados Corazones del Centro de Quito y una segunda fue hace unos diez años, con la creación y dirección de un coro con niños enfermos de cáncer del hospital Baca Ortiz, “Voces por la vida y la esperanza”. Una experiencia que califica de “muy linda” y que terminó en un gran concierto realizado por los niños. Además significó para Paco Godoy abrir una nueva fase con la composición de sus primeros temas infantiles y que en estos últimos meses ha tenido la enorme satisfacción de materializar, a través de la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina, su primer libro de música infantil, que recoge partituras, letras y audiovisuales de canciones para niños y niñas.

Siboney Godoy: sexta generación y sucesora dinástica

Su hija Siboney Alfonsina Godoy Torres es violinista, sigue sus pasos en el mundo de la composición y también se siente una representante de ritmos latinos. Su nombre Siboney es un guiño al cubano de origen canario, el maestro Ernesto Lecuona, considerado como la mejor mano izquierda al piano de la historia, representa la sexta generación de la dinastía musical Godoy. Siboney cuenta con un tecnológico en música y comienza sus Estudios Superiores de música en la Universidad de Berklee. Desde la mirada profesional de Paco Godoy, su hija tiene un potencial muy versátil como violinista, como compositora, como armonista y como ser humano.

Sus proyectos a corto plazo

Paco Godoy está componiendo una obra que quiere grabar en un videoclip con sus compañeros músicos para dedicárselo al público y, cuando acabe esta pandemia, pretende seguir con sus giras musicales por diversas ciudades, no solo del Ecuador sino también del extranjero. Por ahora intenta obtener el mayor provecho a través de internet, de las redes sociales para difundir su música y llevar a cabo la publicación de sus obras completas, en las que se han editado ya dos libros y dentro de poco saldrá el tercer volumen. Otro proyecto en ciernes es la digitalización de sus partituras manuscritas, que abarca desde su etapa de niño, adolescencia hasta finales del siglo XX, en que empieza a utilizar la computadora.

Sus proyectos a futuro

La vida -nos dice- es corta para poder alcanzar todo lo que uno quisiera, peor si no hay sueños, no hay proyectos. Se empeña, no por vanidad personal, sino por su país y como ecuatoriano continuar creando obras musicales, a seguir haciendo óperas, sinfonías, obras de factura universal para las orquestas del mundo, para las orquestas sinfónicas, ponerlas en la voz de los mejores tenores, sopranos y para los grupos de cámaras del mundo. Ese es su anhelo al futuro.

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