Los orígenes de la imprenta en Ecuador (*)

Por: José Manuel Castellano, PhD
Islas Canarias

Sr. Rector de la Universidad Católica de Cuenca, Dr. Enrique Pozo, Sr. Prefecto del Cañar, Dr. Bayron Pacheco, Sr. Alcalde de Azogues, Dr. Romel Sarmiento, Presidente de la CCE Núcleo del Cañar, Dr. Edgar Palomeque, autoridades académicas y civiles, colegas, amigas y amigos muy buenas tardes con todas y todos.

Debo iniciar esta intervención mostrando mi gratitud al Dr. Bolívar Cabrera por su generosa invitación a esbozar en esta tarde unas caracterizaciones generales sobre las dos obras que hoy se presentan: “Los orígenes de la imprenta en Ecuador” y “Guía pedagógica–didáctica. Museo de la imprenta nacional”, aportaciones que tienen una dimensión y un alcance mayor a la ya importante edición de estos dos libros y que intentaré desarrollar más adelante.

Pero antes de ello, hay que dejar bien sentado que la comunicación y sus formas de comunicar han marcado, sin duda, el proceso evolutivo civilizatorio en cada momento histórico y han incidido de distintas maneras en los cambios de hábitos y prácticas sociales, educativas, culturales, en las propias dinámicas del conocimiento y en las parcelas económicas, hasta en el mundo de la ideología y la política.

En definitiva, la comunicación ha estado presente en cada momento, en cada periodo histórico, y caracteriza de una forma concreta y determinada al conjunto del sistema productivo, relaciones y acciones sociales derivadas. Así en el período prehistórico los saberes se trasmitían a través de la oralidad o por medio de las distintas manifestaciones culturales, desde las representaciones pictóricas rupestres y grabados, hasta los objetos culturales, incluidos los religiosos.

La escritura ha sido considerada como uno de los principales criterios utilizados que marca el paso de la prehistoria a una nueva fase: la Historia. Así en las civilizaciones antiguas, mesopotámica, egipcia, griega y romana, además de los distintos objetos culturales, reproducían a través de pluma o pincel las primeras obras manuscritas en papiros o pergaminos. De igual modo, el mundo oriental también contaba con un amplio conocimiento escritural en diferentes soportes. Asimismo distintos pueblos prehispánicos americanos en los momentos previos a la conquista española también habían experimentado un alto desarrollo cultural y disponían de un sistema de escritura, numeración, calendario y libros pintados sobre piel curtida de animal o con papel elaborado por medio de fibras vegetales. Mientras que en la Europa medieval, los monjes eran los encargados de realizar cuidadosamente la reproducción o copia manuscrita de libros para los fondos bibliográficos de los monasterios, un trabajo artesanal, muy laborioso y costoso hasta la gran revolución técnica que introdujo la invención de la imprenta en 1438 por Gutenberg.

No obstante, el empleo y uso de la imprenta a partir de ese momento tuvo un grado de evolución e implementación diferenciador, según los espacios territoriales como los marcos temporales. De modo que, con respecto al continente americano, hay que esperar casi un siglo después de su invención para que llegue la primera imprenta a la ciudad de México en 1535, a través de la mano del virrey de Nueva España Antonio de Mendoza; en 1584 a Lima (Perú) y, posteriormente, en distintas décadas del siglo XVIII se introducía en Nueva Granada, el Virreinato del Río de La Plata, La Habana, Bogotá, Córdoba, Santiago de Chile, Santo Domingo y en 1755 a la ciudad de Ambato de Ecuador por medio del jesuita José María Maugeri.

En ese sentido, hay que subrayar que la expansión de la imprenta en América fue promovida inicialmente por los jesuitas y, más tarde, con las transformaciones originadas por la revolución industrial nacían las imprentas nacionales, tema central de los dos libros que nos han convocado a esta sesión, ambos de la autoría del Dr. Bolívar Cabrera Berrezueta.

Como paso previo a las breves reseñas y a una valoración general de ambas publicaciones se hace necesario ofrecer unas leves pinceladas sobre el autor. BOLÍVAR CABRERA BERREZUETA, azogueño de adopción, ha dedicado su vida a la noble y comprometida acción del magisterio, inicialmente como docente y rector del Instituto Tecnológico “Juan Bautista Vázquez” y posteriormente en la Enseñanza Superior, desempeñando sus funciones en la Dirección Académica de la Universidad Católica de Cuenca; donde ejerce como docente investigador Titular, Decano de la Unidad Académica de Educación en la sede Azogues y, actualmente, Decano de la Facultad de Educación, Artes y Humanidades en la casa matriz en la ciudad de Cuenca.

Bolívar Cabrera es Magister en Procesos Educativos mediados por Tecnologías en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) yDoctor en Ciencias Pedagógicas por la Universidad de La Habana (Cuba). Ha impartido, asimismo, numerosos cursos de capacitación, conferencias y seminarios a nivel de grado, posgrado y a docentes universitarios; es autor de diversos artículos en revistas especializadas y capítulos de libros; y ha participado en congresos nacionales e internacionales. Junto a ello, ha destacado por su activo compromiso cultural, histórico e identitario, que fue refrendado en 2009 por la Municipalidad de Cañar, al concederle la presea por su aporte a la cultura del cantón y un Acuerdo de reconocimiento por institucionalizar la tradicional fiesta del Taita Carnaval, el rescate de valores, costumbres y tradiciones culturales. Y ahora renueva sus votos de amor y compromiso por su tierra, con estos dos libros que vienen a ampliar los futuros horizontes culturales de la capital provincial del Cañar en sus 196 años de cantonización.

El libro“Los orígenes de la imprenta en Ecuador” tiene como eje central reconstruir el proceso histórico de la primera imprenta que se introduce en el país, desde su llegada a Ambato en 1755, su arribo definitivo a la ciudad de Azogues en el último tercio del siglo XIX, hasta la actualidad. Este estudio tiene una gran cualidad que debemos resaltar y es la contextualización histórica indirecta de cada momento, que ofrece múltiples ventanas de conexión con distintos aspectos sociales, culturales y políticos. Y en segundo lugar, aborda el tema de la imprenta desde diversas perspectivas, tanto desde su significación sociocultural como de los propios elementos técnicos, además, de significar una acción de rescate de una pieza histórica, que durante un amplio tiempo ha permanecido en la sombra. Y como consecuencia de todo ello, este trabajo encierra una sólida e implícita propuesta que contribuye a proyectar y estimular un desarrollo cultural local, que muy bien debe materializarse en un gran centro museístico que fortalezca la evolución de los principales rasgos históricos e identitarios del cantón y su provincia, conectados directamente a la historia nacional y a las relaciones internacionales. Azogues necesita con urgencia de un espacio de esas características.

Y aquí enlazamos con el segundo libro, “Guía pedagógica–didáctica. Museo de la imprenta nacional”, un trabajo complementario a la labor investigadora desarrollada por el Dr. Bolívar Cabrera en el libro anterior, que tiene como idea fundamental proporcionar un material didáctico al mundo educativo, un interesante recurso indagatorio, tanto para docentes como alumnos, con la finalidad de profundizar en diversos aspectos, como en las distintas etapas de la Historia ecuatoriana, a través de esta sugerente propuesta museística, que se articula en diversos módulos, en función a la temática, soportes y materiales documentales, que viene a enriquecer aquel primer intento de Museo propuesto en 2002.

En definitiva, la imprenta no sólo significó un avance técnico sustancial sino también un instrumento que logró fracturar el poder que estaba concentrado en la iglesia y en las monarquías absolutas y que intentaban controlar las obras que debían publicarse, además, de abrir una amplia brecha de difusión de textos e ideas que hasta ese momento se encontraba muy limitada y restringida.

La imprenta y su evolución técnica, por tanto, contribuyeron decididamente a impulsar un proceso de transformación revolucionaria en el ámbito cultural que, acompañado de otros acontecimientos sociales, dio paso a los albores de la Historia Moderna en el mundo occidental, además, de desempeñar un papel decisivo durante la etapa contemporánea y que en estas últimas décadas ha abierto un nuevo ciclo como producto y resultado de los nuevos avances tecnológicos en el campo de la comunicación y la información digital.

Desde mi condición de historiador, docente universitario y, específicamente, desde mi experiencia profesional como curador y director de museo considero que el aporte principal de estas dos publicaciones, como consecuencia de la investigación realizada, debería concretarse en un futuro cercano en la creación de un complejo museístico en la ciudad de Azogues, que partiendo de un objeto, como la imprenta, intente diseñar un discurso museográfico sobre el devenir histórico, no sólo como un aglutinador identitario social sino también como un mecanismo de desarrollo local sostenible y sustentable, bajo la concepción de ese cuarto pilar económico que representa la cultura.

No puedo concluir estas breves líneas sin antes felicitar muy efusivamente al Dr. Bolívar Cabrera por su buen hacer, por su compromiso y por esta contribución que ofrece a la sociedad, al mundo cultural y educativo del Ecuador. Mi enhorabuena, estimado y apreciado colega.


(*) Texto de presentación de los libros “Los orígenes de la imprenta en Ecuador” y “Guía pedagógica–didáctica. Museo de la imprenta nacional”, publicados por la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina y la Universidad Católica de Cuenca, abril 2021.

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