¿La responsabilidad del voto?

Por: Carola Beatriz Henríquez Espinosa
Comunicadora (Chile) 

Las recientes elecciones han configurado un nuevo escenario para el país, una nueva configuración que responde a una serie de variables que deberán ser analizadas y criticadas -sobre todo por los sectores progresistas y de izquierda- con la finalidad de corregir errores y plantear acuerdos programáticos que permita enfrentar los cambios que se den a nivel político en el país.

El voto, es sobre todo un acto de responsabilidad, por lo que al final del día no da lo mismo la elección que se haga a través de éste. Una vez ejercido en un proceso democrático se debe respetar la decisión de la población en las urnas, sin embargo, es necesario analizar si efectivamente responde a la mayoría e identificar sus razones, ¿credibilidad en el proyecto político? ¿cercanía ideológica? ¿castigo al sistema, a los políticos u otros? Sin duda las respuestas a estas interrogantes serán las que definan la evaluación que se haga en los próximos cuatro años.

Lasso ganó la presidencia con un 43% de apoyo, considerando la totalidad de los votantes y un 35.6% del total del padrón electoral, más de la mitad del país, por lo tanto, no respalda su proyecto político de cara a gobernar el Ecuador, escenario que abre un camino de posibilidades respecto a las acciones a tomar, no sólo por parte de los sectores de oposición, sino de toda la ciudadanía,  en función de establecer una vigilancia permanente para que las decisiones que se toman no vulneren, de forma alguna, los derechos de las y los ecuatorianos a través de la implementación de medidas neoliberales, especialmente en lo referente a políticas laborales, de acceso a la salud y educación.

A pocos días, ya se han planteado una serie propuestas a las que habrá que estar atentos. La supresión del CPCCS que ya nos anuncia una desinstitucionalización del Estado, o la desaparición de la Senescyt que siembra la duda sobre el futuro del acceso y la calidad de la educación superior en el país, cuando se debería enfocar a fortalecer la institucionalización de las políticas de estado para fomentar su desarrollo y no retroceder en lo avanzado, considerando, además, que los cambios anunciados no contemplan a los principales actores que inciden en este ámbito. Asimismo, habrá que prestar atención para no permitir que, bajo el discurso de generación de empleo, se realice una reforma al Código de Trabajo que mantenga el aumento del trabajo informal y la precarización laboral, utilizando esa sostenida perorata romántica del emprendimiento o del esfuerzo como forma de alcanzar el éxito.

Exigiremos el cumplimiento de su plan de vacunación y el establecimiento del nuevo salario básico, estaremos atentos para impedir la ya anunciada privatización de los servicios de salud, y defenderemos el derecho al reconocimiento de familias diversas y a políticas públicas de salud sexual y reproductiva, fuera de dogmas y credos.

Si bien el voto nulo alcanzó un histórico 16%, es necesario analizar, focalizar e identificar el porqué de esta opción y, sobre todo, la posibilidad de aglutinar al sector de la población que decidió no apoyar ninguna de las dos candidaturas, pero que hoy, con la resaca post electoral, manifiestan el no respaldo a un gobierno de derecha. De forma particular, entender que más allá de su planteamiento de no tener responsabilidad en el resultado electoral, su voto y la campaña detrás de éste, incidieron en el resultado final.

La instalación de un discurso de odio no resta al proceso de la autocrítica que deben realizar los sectores que perdieron en los comicios del domingo pasado. Análisis que deberá reconocer los errores cometidos, el desgaste del discurso, el debilitamiento de la cercanía y fortalecimiento del trabajo de base, del trabajo popular, pero, sobre todo, deberá enfocarse en buscar las alternativas y acuerdos que llamen a la unidad y organización, no sólo para la defensa de los derechos sociales y políticos, sino para que en las próximas elecciones se asuma el voto no sólo como una responsabilidad, sino como un compromiso con el país.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *