La cura

Por: Esthela García
(Azogues, Ecuador)

Ímpetu y calma

flagelo de segundos  que caen como rocas

sobre  las baldosas grises de la casa.

Rocas, que sin ruido

se acomodan detrás de las puertas

y después, saltan por las ventanas.

Silencio de almohada

cuando hay fiebre

o falta el aire.

Miedo y recuerdos

que se abrazan.

La oscuridad nunca es tan  clara

cuando el reloj es un verdugo.

La luz se hace palpable

cuando el polvo se ha ido

y vuelven a sentirse los aromas.

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