Mensajes de Navidad en tiempos de pandemia

Por: David Sequera

En el pasado mes de diciembre tuvo lugar un emotivo encuentro internacional llamado: “Encuentro de Ecuatorianidad”, evento cuyo propósito, en palabras de su promotor José Manuel Castellano, fue “estimular la escritura, la comunicación en relación a la migración y la navidad”. Fueron una serie de textos que, como testimonio histórico, trascenderán y será voz no silente de un momento único de inicios de siglo que nos ha marcado a todos. Detrás de cada lectura se tejen vivencias y emociones de un ecuatoriano que está cerca, que está lejos, que está abriendo su corazón (por el padre que se fue y no regresó, por la hija que partió a la casa del Padre, por la tierra extrañada, por los aromas de un país que se imagina a través de viejas fotos) y sus lágrimas, ahora letras, marcan y se hacen eco eterno en un libro que está naciendo en nuestra presencia.

Se me ha asignado el gran honor de escribir el prólogo de este emotivo libro. Busco el origen etimológico del término y encuentro que significa: “a favor de la palabra”. Y cómo no estarlo cuando es el ser humano que teje su grito lejano para intentar ser escuchado por sus seres queridos.

En base a ello deseo expresar, más que mis propias palabras, parte de algunos textos que le dieron sentido a este gran libro, donde se conjugan diversos géneros literarios como el narrativo y el lírico. Algunas veces parecen textos de postales, otras, cartas que se perdieron en el camino. Son textos impasibles, donde la indiferencia no tiene cabida, como lo expresa Jenny en el siguiente texto:

“Sin darse cuenta, todos estamos conmovidos, ruborizados, sentimentales, con cada texto que nos dejó un pensamiento, una lección de valorar más la vida, las oportunidades de compartir con los seres queridos, y dejar de lado lo material…”.

Aquellos textos con mensajes Navideños

Iván Petroff Rojas

“Este tiempo de Epifanía y de Pascua por volver desde la memoria a la presencia de ese gran maestro que dio su vida por la causa de un cambio social desde el amor y la palabra, desde la pobreza a la grandiosidad de lo absoluto, un ejemplo de solidaridad desde lo humano a cambio de su propio sacrificio”.

Flor Nayely Benavides Ortega

“No hay mejor época del año que la navidad, que es un motivo para festejar la llegada del niño Dios, para brindar con ese tío que vive fuera de la ciudad, para que los abuelos conozcan al nieto que vino del extranjero, para que demos un abrazo a la persona que casi no la vemos, para decir te amo a la persona tan especial que ha hecho nuestra vida muy maravillosa, para regalar sonrisas, abrazos y muchos obsequios a seres humanos que los necesitan”.

Jessenia Marisol Pillcorema Lema

“Son tantas las historias o vivencias que contar, alguien me pregunta, ¿cómo se vive la Navidad en Estados Unidos?  Acá es todo consumismo y lujo, viéndolo desde mi punto de vista pierde el sentido y el real significado de la Navidad… La felicidad de un migrante es saber que envió dinero suficiente para que a su familia no le falte nada en Nochebuena, pues él tendrá el dinero, pero no el calor o amor familiar que anhela y extraña”.

Alicia, desde San Francisco, Estados Unidos

“Para el que ha perdido un ser querido, en esta navidad
Entonces, esta fecha,
antes pura alegría y regocijo
es más angustia y olvido…
repicando en mi interior
donde no hay campanas
sólo el eco vacío de su ausencia
Y la vida pasa, pasan años, navidades,
lunas, noches, planetas,
pero el dolor no pasa
Sólo se acostumbra, se transforma, se pasa, se posa
en el fondo del alma
en una noche blanca, estrellada, sin estrellas, como ésta”…

Adrián Santiago Yaguana:

…” Y a quienes queremos los llevaremos siempre en la cofradía de nuestros recuerdos, estaremos bien, lo estaremos”.

Aquellos textos con el dolor del emigrante

Carmen Paucar

“Un afectuoso mensaje a aquellas personas que han tenido el coraje de hacer lo que dice su corazón y su intuición, a los que dejaron atrás casa, país, familia y amigos, a los que trabajan por horas bajo el sol, la lluvia, la nieve, con el estómago vacío, a veces enfermos, con la ropa sucia, con sus manos callosas, a los que navegaron a la deriva, sin saber su destino para empezar de cero, es decir a los EMIGRANTES”.

Lissette Berenice Guiracocha: que te admiro muchísimo por irte a un país globalizado y totalmente desconocido para ti, cruzando el desierto de Arizona el cual es bastante desolado lleno de culebras y tierras secas.

Marlene Matute, desde España

“Cuando llegas a un país nuevo, con costumbres nuevas el proceso es complicado los primeros años… ¿Dónde encontrar ese alimento que me encantaba?”.

Andrea Campoverde (extrañando a mamá):

“Nuestras historias se las cuento a nuestra familia, han aprendido a extrañarte, ahora, ya no miro sola al reloj. Mientras observo girar las manecillas del reloj, me pregunto si quizá algún día, mamá regresará”.

Christian Verdugo, desde Cuenca. (Extrañando al abuelo)

“Los años pasaron, sus hijos crecieron, maduraron, dejaron de ser niños para convertirse en padres. Mi abuelo fue un padre que nunca estuvo, pero que irónicamente, jamás faltó. Esperar su regreso, no fue más que un sueño”.

Delgado Vivi (La partida del migrante):

“Un día despertaste y tomaste la dolorosa decisión de esperar que tus hijos se duerman, que tus padres vayan del campo a la ciudad o de la ciudad al campo, para evitar una dolorosa despedida y una última mirada. Te fuiste de aquí dejando sueños proyectados desde que eras un niño, sueños que querías cumplir de la mano con tu familia, pero el destino estaba en una patria lejana, tan solo con una foto en tu cartera, una bandera en la pared y muchos recuerdos en tu corazón, mientras tú estás allá siendo una máquina  de más de 15 horas de labor, trabajas tanto para evitar sentir el dolor de la ausencia de una abrazo de tus hijos, mientras ellos se preguntan ¿en dónde está mi padre?, ¿en dónde está mi felicidad?. Te perdiste de algo tan significativo como la graduación de tu hijo y algo tan pequeño como la cosecha de la chacra. Hay tanta maravilla en otro país, pero ninguna compara ver la maravilla en la mirada de tu familia.  Regresa pronto hermano ECUATORIANO tu tierra te llora”.

Aquellos textos con el dolor del inmigrante

Y es que cual madre que ve partir a sus hijos, una ciudad se queda nostálgica, por sus seres queridos que abandonaron sus Andes, su cordillera para buscar un sueño americano, europeo o un sueño prometedor. Se me hace imposible, como inmigrante que soy, no recitar al Poeta venezolano Vicente Gerbasi, al recordar a su padre de patria italiana, en su poema Mi Padre el inmigrante:

Venimos de la noche y hacia la noche vamos.
Los pasos en el polvo, el fuego de la sangre,
el sudor de la frente, la mano sobre el hombro,
el llanto en la memoria,
todo queda cerrado por anillos de sombra.

Hago una pausa al escuchar el llanto de una viejita, mi suegra, que llora la ausencia de su hijo mayor, víctima de la pandemia, ella reza mientras un canto eucarístico se hermana con este triste lamento.

Brígida San Martín

“Pero migrar se convirtió por una parte en un dolor, por otra parte, en esperanza, tanto para el que se va como para el que se queda. Migraron, se fueron, trabajan, son extraños en una tierra que no les pertenece, pero ese suelo les acogió y aquí están sus semillas, sus orígenes. Migraron, pero siempre serán del Sur, porque el sur los espera, los extraña. Migraron y se convirtieron en un buen pilar del sostén de la economía”.

Ramiro Caiza

“En este viaje al perpetuo exilio, se deja lo más querido, esposo/a, hijos, se deja un territorio al cual, un gran porcentaje jamás volverán, varios por calamidades ocurridas en la travesía, varios porque perdieron la vida en el escabroso camino hacia modelos de vida vendidos en las pantallas”.

María Eugenia Torres Sarmiento, una inmigrante ecuatoriana:

“Pero el problema siempre ha sido aquella falta de seguridad para establecerme en este país, pues la mayoría de veces tenemos UN PIE AQUÍ Y EL OTRO EN NUESTRO PAÍS, y eso es lo que no nos deja crecer”.

Jhoana Rodríguez (Esmeraldas, Ecuador) consecuencias de la inmigración:

“El más relevante es que las mujeres se tomaron la ciudad. Para unos podría sonar como una nota humorística, pero para otros, en efecto es real y de una extrema importancia. La pregunta es, ¿cómo se tomaron la ciudad?
La venta de comida en la ciudad y provincia de Esmeraldas ha aumentado en gran nivel, no existe una respuesta concreta de cuando se incrementó, lo que si podemos aclarar es que la entrada de mujeres extranjeras venidas principalmente de Colombia, Cuba y Venezuela ha generado una diversidad y mixtura en la comida a nivel local”.

Hoy, más que nunca, debemos tender la mano a nuestros hermanos más necesitados. Migrar es una dura decisión, es lanzarse a lo incierto imaginándose una luz de esperanza por un futuro mejor. Se lleva en la espalda la estigma de tener otra nacionalidad. Pero, al final ¿No somos todos, hijos de Dios, seres humanos, ecuatorianos, venezolanos, colombianos, peruanos amamantados por una misma madre llamada Latinoamérica?

Jorge Dávila Vázquez

“La solidaridad es un hermoso sentimiento, una manifestación de amor, y es bueno que lo desarrollemos pronto en nosotros y en nuestros descendientes, para lograr una mayor comprensión con el otro, siempre.

Deseo terminar, pronunciando la última cita de uno de los autores de este escrito, un sabio y longevo escritor: Luis Rivadeneira, quiteño con 71 años que nos revela:

“Nuestra vida, tiene que ver con la naturaleza, porque somos producto de ella. Los árboles entregan frutos. Las flores, no solo recrean la naturaleza, sino que irradian su aroma para dar un aire límpido a la misma. Nosotros, de igual manera, debemos comprender que nuestra vida es para servir”.

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