La pandemia desde la actividad asistencial

Por: Dra. Cecibel Ochoa Yumbla

El personal de Salud, por su labor, durante los meses más críticos de la pandemia, fue reconocido y exaltado al rango de héroes; tanto a nivel nacional como internacional se pudo apreciar homenajes, serenatas, discursos, etc.; sin embargo, las vivencias dentro del área asistencial trajeron consigo secuelas psicológicas y fisiológicas, difíciles de superar. De un día para el otro, cambiaron las condiciones de trabajo; médicos, enfermeros, laboratoristas, personal de limpieza, técnicos de radiología, auxiliares de enfermería, fueron transferidos, a través de planes de contingencia, de su área laboral rutinaria al aislamiento de pacientes con Covid-19. Enfrentar esta nueva enfermedad, el dolor, el sufrimiento, y la muerte día a día, son factores que provocan un estado de angustia; el temor al contagio fue generalizado. Pese a que el personal asistencial fue formado, física y sicológicamente, para ayudar a restablecer la salud de los pacientes, debió vencer esta barrera y prestar atención, cumpliendo estrictamente con las normas de bioseguridad, tales como el uso de equipos de protección personal, correcto lavado de manos, desinfección de áreas de trabajo, etc.

Las repercusiones psicológicas que viven hoy por hoy los trabajadores de la Salud, están asociadas al alejamiento forzoso de sus seres queridos; muchos médicos del área de Covid y más profesionales, tuvieron que mandar a sus pequeños hijos a vivir con parientes cercanos, por temor a contagiarlos del coronavirus; otros, no pueden visitar a sus padres y abuelos, por ser grupos de alto riesgo; por otra parte, personal sanitario experimentó falta de aceptación en la comunidad, ya que al trasladarse de otras ciudades del país a laborar en casas asistenciales, debían alquilar departamentos para vivir; muchos arrendatarios, al enterarse de su actividad, se resistieron, en primera instancia, a prestar este servicio, por el riesgo de contagio al cual pensaban estar expuestos.

Durante los turnos de hasta 24 horas, en el área de aislamiento, no pueden quitarse la mascarilla N95, ni para comer algo o tomar un café; las largas jornadas de ayuno, tuvieron consecuencias fisiológicas, con incremento de patologías como la gastritis, dolores músculo-esqueléticos, por permanecer muchas horas de pie, y la excesiva carga de trabajo, debido al ausentismo laboral de los trabajadores sanitarios con síntomas similares al Covid, y, para cortar la cadena de contagio debían regresar a sus funciones asistenciales, luego de presentar resultados de las pruebas de laboratorio, negativas para Sars cov-2. Debido al uso de los equipos de protección personal, como el traje de buzo, las mujeres, especialmente, presentaron infecciones de las vías urinarias. El insomnio, la ansiedad y el estrés se evidenció en el personal de primera línea, por las nuevas condiciones de trabajo, ver morir a los pacientes, turnos extenuantes; sumado a esto, el temor constante a enfermarse y perder la vida, como sucedió con compañeros de batalla de otros hospitales.

Los héroes anónimos que lucharon y siguen luchando en primera línea, con el único afán de salvar las vidas de sus pacientes durante la pandemia, sufren ahora, las consecuencias de su actividad profesional en su salud. Vaya para ellos nuestra admiración y reconocimiento a su noble labor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *