A propósito del libro “Economía basada en el saqueo y la violencia: ni democracia, ni mercado”

Por: Chema Tante

No es frecuente que en los prólogos se trate, además del libro y de quien lo firma, también de quien lo edita. Yo lo haré. Porque las figuras del editor, José Manuel Castellano, y del autor, Federico Aguilera Klink, son exponentes de un fenómeno demográfico muy peculiar de la sociedad canaria.

De manera atípica, Canarias ha sido, históricamente, al mismo tiempo foco de irradiación de emigración y polo de atracción de inmigración.

El pueblo canario ha sufrido el drenaje lacerante de parte de lo mejor de su gente, mientras, simultáneamente, ha recibido el aporte de personas que a lo largo de los siglos han escogido las islas para vivir. Por todo el mundo se encuentran testimonios de la presencia isleña; por todas las islas aparecen apellidos y referencias de gente de fuera.

Aunque esto no significa que esta gente que ha venido haya ocupado el lugar de quienes se fueron. No es una sustitución. En las islas ha habido y hay espacio para todo el mundo. Y sobra todavía.

Y algo más, también lamentable. Por la estupidez de la oligarquía que manda en Canarias desde la Conquista, no solamente hemos perdido el talento y la creatividad de quienes se fueron. Además, hemos desperdiciado buena parte del talento y de la creatividad de quienes vinieron.

Canarias desprecia todo el valor de la gente que se va y desprecia lo mejor de la gente que ha venido. Por eso digo que José Manuel Castellano y Federico Aguilera Klink son un buen ejemplo de esta desgracia, tan frecuente.

Castellano, canario nacido en Canarias, fue expelido por la toleta oligarquía y ahora es la Universidad, el conocimiento y la historia de Ecuador quien se beneficia de su aporte. Bastante que me alegro, por el querido pueblo latinoamericano, pero bastante magua que me da, por nuestra Canarias.

Por su parte Aguilera Klink, canario nacido fuera de las islas, ha puesto al servicio de la Universidad, del conocimiento y de la economía de las islas todo su extenso bagaje de sabiduría, toda su atinada capacidad de análisis. Pero Canarias, dirigida por la bobería, no se ha beneficiado, ni de lejos, de todo este aporte precioso.

En resumen, Canarias desperdicia todo el talento que se ha ido. Pero desbarata mucho del que se ha quedado. En Canarias, si piensas con la cabeza, más vale que te vayas. Quien se quede, sea cual sea su origen, si no se pliega a la voluntad del poder, será condenado al ostracismo, a la indiferencia, al desprecio, cuando no a la persecución y aniquilamiento. Y yo sé de lo que estoy tratando.

Si en Canarias sostienes que las islas contribuyen notablemente al calentamiento global, construyendo puertos en Granadilla, dos en Tazacorte, Arinaga, o trenes y teleféricos, jurando montañas o con una actividad de turismo masivo inconcebible en un territorio alejado, o ahora que están de moda las renovables, si denuncias que se mantiene el control de las multinacionales eléctricas y no se contiene la locura del derroche sin freno, si predicas la necesidad inexcusable del decrecimiento, si haces todo eso, serás anatemizado.

Y Federico Aguilera Klink es una prueba viviente. Él ha dedicado su vida profesional a la defensa de dos elementos que deberían ser esenciales para la Sociedad. La Universidad, como fuente de conocimiento y de formación y la Economía bien entendida, la que no se preocupa tanto del beneficio como de conseguir la felicidad general evitando el agotamiento de los recursos del Planeta. Y ha ejercido con denuedo la denuncia del envilecimiento de la Universidad y del exterminio criminal de la habitabilidad de la Tierra, en provecho de esa oligarquía toleta, pero codiciosa, que ya he citado.

Federico Aguilera Klink es un paradigma a inversa y reversa de lo que puede ofrecer el neoliberalismo a un economista que se venda, y de toda la estoica posición del economista que permanece leal a la verdad.

Aquí no vale hablar del respeto a las ideas. Nadie está por supuesto, en posesión de la verdad absoluta. Pero es posible acercarse bastante a ella o, por el contrario, alejarse definitivamente, para sostener la mentira. Las tesis neoliberales santificadas por la Escuela de Chicago se han refutado sin cesar; primero, por la propia teoría científica; después, por el sentido de la lógica y en tercer y definitivo plano, por la evidencia empírica de los hechos. Los resultados de cada experiencia -y son muchas- de aplicación del neoliberalismo han sido sin excepción una brutal desigualdad económica, una injusticia social inhumana, una catástrofe económica inaguantable. Por mucho que apelen a los macrodatos engañosos, hemos terminado en esta situación que estamos sufriendo. Por culpa, obra y desgracia del Neoliberalismo. El Neoliberalismo ha puesto en severo riesgo la propia habitabilidad del Planeta y, en consecuencia,  la misma existencia de la Humanidad. “El Neoliberalismo mata”, no es un lema eufemistico, sino la cruda realidad.

Pero las y los economistas que defienden y avalan con tanto interés, en el más infame sentido del término, estas tesis ecocidas del Neoliberalismo gozan de prestigio académico y social y disfrutan una desahogada posición financiera. Por el contrario las y los economistas que con heroicidad y desprendimiento sostienen la verdad, son objeto del desprecio, que llega a la ridiculización.

No sería prudente citar nombres, porque seguro que cometería la injusticia de olvidar alguno. Pero quien sabe, sabe muy bien que en Canarias tenemos a otras personas expertas que, al igual que Aguilera Klink, se baten en defensa de la verdad, predicando las buenas prácticas, ante la indiferencia de quienes, al servicio de la oligarquía, dirigen gobierno y empresas, con mucho cemento en el semblante y oro en el corazón, calculadora en mano.

En este libro, Economía basada en el saqueo y la violencia: ni democracia ni mercado, hace bueno el tópico de que el título lo dice todo, y siguiendo su costumbre, Federico parte de una realidad local, aquella en la que ha desarrollado su vida personal, profesional y académica, para proyectarla al universo, a la realidad global. Ya esto de plantear que nuestro archipiélago tiene algo que ver con el resto del mundo es un enfoque teórico revolucionario en Canarias. Quienes -ya les he citado- dirigen las empresas y gobiernan en Canarias, siempre a las órdenes de la oligarquía, desde luego, tienden a engañarse, o a engañar. Actúan como si el aislamiento nos confiriera un carácter excepcional, distinto, autónomo de lo que pasa en el mundo. Creen, o eso parece, que lo que se haga en las islas no tiene repercusión. Por eso hay tanta gente en Canarias que se autocalifica como ecologista, pero no asume que plantar puertos y construir trenes innecesarios es un atentado al clima mundial. O que traer decenas de millones de personas en largos vuelos contaminantes y alimentarlas con productos y combustibles importados contribuye fuertemente al calentamiento global. O que el problema energético no se soluciona sino que se agrava, dejando en manos de multinacionales el manejo, como se está haciendo con el Proyecto Chira Soria, porque el daño radica en el diabólico crecimiento. Todo eso no les importa, estamos tan lejos, nuestro territorio es tan pequeño…

Y desde esa realidad local canaria, como digo, Aguilera Klink se remonta al plano mundial.

Este libro de Aguilera Klink es otro paso en su lucha contra la hipocresía que se practica, en Canarias y en el mundo. Una hipocresía egoísta. Porque las personas que mueven los hilos del poder y de la economía, que son la misma cosa, saben que lo que están haciendo es ecocida. Lo saben, no hay duda, porque tienen la información y la formación necesarias para ello. Pero son hipócritas, crueles y egoístas, porque creen que para cuando el cataclismo se produzca, ya no estarán en este mundo. Y ahí sí que se equivocan. El desastre final está más cerca de lo que piensan.

La recopilación de artículos de Federico Aguilera Klink que nos ofrece la Editorial de Estudios Sociales de América Latina (CES-AL) al cuidado de José Manuel Castellano, no siendo exhaustiva, cosa imposible, es una buena muestra del pensamiento de un canario ciudadano del mundo, preocupado por este mundo y por su gente.

(*) Prólogo al libro “Economía basada en el saqueo y la violencia: ni democracia, ni mercado. Ed. Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina (2021)

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