CES-AL, mucho más que una editorial

Por: José Manuel Castellano

Con dedicatoria especial y agradecimiento a todos aquellos, que de distintas partes del mundo, nos han trasmitido sus sinceras felicitaciones.

La Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina (CES-AL), nacida a finales de noviembre 2018, en la Sierra Andina del Austro-ecuatoriano y consolidada como la primera editorial digital de acceso abierto en el país y en la Región, acaba de recibir una excelente noticia, que no pretendía, ni siquiera perseguía, pero que habla por sí misma de la intensa labor que hemos desarrollado en tan corto tiempo.

CES-AL durante su primer año de vida logró alcanzar una meritoria posición, el puesto 77 dentro del ranking de las 279 editoriales ecuatorianas, donde están incluidas las editoriales universitarias. Mientras que en su segundo año de existencia, correspondiente al ejercicio 2020, según el informe estadístico anual elaborado por la Cámara Ecuatoriana del Libro, nos hemos ubicado en la posición 16.

Un salto realmente impresionante y un dato que habla por sí solo del éxito en su desempeño que, sin duda, sería mucho mayor si se pusiera sobre la mesa una serie de criterios comparativos, como es el caso que la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina no cuenta con ningún tipo de recurso económico (ni lo busca, ni lo precisa), como tampoco dispone de un personal asalariado sino de un equipo colectivo, conformado por profesionales y jóvenes, guiados firmemente por su compromiso. Ese es nuestro único, gran, rico y único patrimonio, y no entramos en ningún tipo de mercadeo comercial: no compramos, ni vendemos nada. Nuestra principal esencia se asienta en COMPARTIR y DEMOCRATIZAR el conocimiento.

Desde otra perspectiva tampoco valoramos nuestros principios, idearios y resultados en función o a través de ese indicador cuantitativo sino que perseguimos un sello de calidad, que se traduce en nuestro catálogo con un elenco de autores de nivel y prestigio, repartidos por una diversidad de países de América Latina y de Europa, y que intentamos combinar con otro pilar clave y estratégico, como es la firme y decidida apuesta por la juventud. CES-AL es un espacio abierto a la participación de los jóvenes con la idea de contribuir en su crecimiento intelectual en sus distintas facetas: estimular su incursión en los ámbitos de la investigación social, en la creación literaria y potenciar su desempeño en la organización y en la ejecución de acciones culturales con un fuerte componente social, que oferta la Editorial y que la convierte en una efectiva escuela de formación viva, activa y eminentemente práctica. Además de ser un instrumento que intenta estar cerca y al lado de la comunidad para construir presente y futuro.

Sin duda, no somos nadie, ni nos creemos nada. Somos simplemente un colectivo INDEPENDIENTE, que no otorga, ni busca favores, pues nuestra concepción, nuestro caminar y nuestro objetivo no se enmarcan dentro de los criterios y valores predominantes en este sistema actual.

No nos cabe duda alguna, sin ningún ánimo de arrogancia, que estamos imprimiendo una humilde y modesta huella en Ecuador y en América Latina, aunque también somos muy conscientes que todavía son muchos los aspectos en los que debemos mejorar de forma sustancial, pero lo que no se puede negar, en cualquier caso, es la ardua labor desplegada, caracterizada por un inmenso entusiasmo, ilusión, compromiso y responsabilidad, sin tirar con pólvora del Rey.

Y todo ello, hay que decirlo bien alto, a pesar de la enorme vergüenza ajena que sentimos, al navegar contracorriente, acompañado de un silencio y ostracismo al que nos han condenado los medios de comunicación, tanto en la propia ciudad de Cuenca como en el Ecuador. Un tratamiento que respetamos y que no compartimos en absoluto, porque revela con total claridad, entre otras cuestiones, la ridícula atención, la ramplona preocupación y el irrisorio valor que los “comunicadores” conceden al mundo de la cultura y que supone un insultante desprecio explícito hacia la ciudadanía; aunque afortunadamente siempre existen algunas honorables excepciones que vienen a confirmar esa regla, como es el caso de EcuadorUniversitario, entre otros pocos.

A pesar de esos inconvenientes, que no interfieren en lo más mínimo en nuestra acción, aunque en bien de la transformación social denunciamos abiertamente, con la necesidad imprescindible de arrancar, de una vez por siempre, las caretas de esos retrógrados, defensores a ultranza del inamovible status quo, elitistas y endogámicos, que siembran oscurantismo y pretenden cerrar los ojos y adormecer a la ciudadanía (cuanto más tontos, mejor). Mientras tanto, nosotros seguiremos por nuestro sendero, luchando contra esos elementos, convencidos plenamente de nuestro trabajo por la cultura ecuatoriana, latinoamericana, mundial y construyendo puentes, bajo los principios alternativos propuestos de una cultura plenamente liberadora.

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