Nuevas preguntas para retos definitivos

Por: Pedro C. Martínez Suárez, PhD. Vicerrector de Investigación, Innovación, Vinculación con la sociedad y Posgrados. Universidad Católica de Cuenca.

Las decisiones que se toman en investigación repercuten directamente en las políticas públicas llevando estas a malas o buenas decisiones, fundamentando o no dichas políticas en evidencia científica y marcando en ambos casos drásticas diferencias en el desarrollo de los pueblos. Asimismo, cabe destacar que la inversión en I+D en el mundo sigue aumentando a pesar de la crisis económica global y que Estados Unidos, China, Europa y Japón representan el 77% de la investigación de impacto que se realiza en el mundo (UNESCO, 2015). Sin embargo, el eje asiático impulsado por la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) y por la asociación India-China en cuestiones científicas han servido para palpar el pulso de las economías medias en la investigación científica, algo que por desgracia no ocurre en la región latinoamericana desde hace una década donde hubo un aumento espectacular de las publicaciones situándose Chile, Uruguay, Argentina y Brasil a nivel asiático en ISI-Thompson Reuters  y estando a la vanguardia en la incorporación de mujeres investigadoras (UDB, 2010).  La investigación a nivel mundial ha sufrido una evolución hacia la investigación aplicada sobre la investigación básica si bien, es reconocido por la mayor parte de los investigadores que sin esta última no existe la primera. La carrera investigadora, no obstante, se ha centrado por necesidades financieras en los aspectos más competitivos de la economía de los países, pasando eso sí del interés por la explotación natural al desarrollo sostenible y el cambio global como gran parte de la producción científica. Indudablemente la producción mundial ha girado considerablemente tras lo acaecido en Wuhan hace ya algo más de un año, aumentando ostensiblemente la investigación relacionada con la virología y naturalmente con el COVID 19. Impresiona además el exponencial incremento de estudios asociados a drogas y fármacos, arrojando en Google académico la friolera de 3.950.000 entradas, más que lo referente al cambio climático. Los estudios asociados a temas médicos igualmente se han disparado.

En cuanto a los tópicos de investigación, además de los mencionados emergen con fuerza los temas relacionados con la salud mental, la Psicología ambiental, los temas sociales vinculados con economía y geopolítica, la violencia o el sexo en los campos de las ciencias de la conducta y la inteligencia artificial, redes neuronales y machine learning. No debemos olvidar que la ciencia en definitiva sigue reflejando las grandes preguntas de la humanidad, de este modo tanto los científicos más brillantes como las revistas más importantes del mundo siguen siendo en áreas de conocimiento relacionadas con las ciencias de la vida o la astrofísica. Las neurociencias se abren también camino entre el hall of fame. Existen, no obstante, diferencias notables entre las habilidades e intereses de cada país. El gigante latinoamericano, Brasil, destaca considerablemente en biología, no olvidemos que en su corazón está el pulmón del planeta y su reforestación y devastación son temáticas privilegiadas en esta parte del globo. En cualquier caso, preocupa la biodiversidad, las energías renovables y sobre todo, la inversión en conocimiento aventajando con mucho al estudio de las materias primas. La innovación y vinculación con la sociedad ganan terreno en una universidad que a veces se atrofia, pero al mismo tiempo se antoja un factor clave en la generación de ciencia básica, imprescindible para no tomar decisiones erráticas tal y como señalamos en un principio.

En la sociedad ecuatoriana la polémica está servida no en la sobrexplotación de recursos naturales, el pueblo ha apostado en la reciente Consulta Popular claramente por el cuidado del medioambiente con un rotundo no a la minería en el Azuay. Los problemas son más estructurales, un sistema que se ha sobrecargado de burocracia, donde los docentes vuelven a ser operarios de fábrica o capitanes de avión donde las horas de vuelo (docencia) es lo más importante. Por si fuera poco, el controvertido decreto de 2015 sobre los comités de ética en investigación en seres humanos (CEISH) ha puesto freno prácticamente a toda la investigación en salud. La situación de crisis económica ha afectado fundamentalmente a aquellos jóvenes que se han formado en los mejores centros en el extranjero. Se torna acuciante en un mundo donde la ética es un eje central no convertir los comités en aquelarres, en feudos de sabios del oscuro medievo y todopoderosos gurús de lo indemne.

Otro de los problemas que viene aquejando al país en los últimos años es la infraestructura hipertrófica no alineada con los intereses estratégicos nacionales y regionales y las fortalezas propias en talento humano que sí existen.

Por último, durante un tiempo los extranjeros iniciaron algunas acciones a partir del programa Prometeo, hoy extinto, que apuntaban precisamente en la dirección estratégica más arriba indicada constituyendo hoy en día, por falta de continuidad, bolsas necrosadas de mano de obra desperdiciada que podría haber iniciado una transformación definitiva en programas de formación de los jóvenes ecuatorianos.

A nosotros como institución comprometida con el pueblo nos toca, hacernos nuevas preguntas redireccionar y liderar nuevos caminos porque los retos que se nos vienen encima son definitivos.

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