Maniqueísmo de los Medios de Comunicación en Colombia

Por: David Rubio Quintero, Magister en Estudios Políticos de la Universidad Nacional de Colombia, Politólogo de la Fundación Universidad Jorge Tadeo Lozano.

Los años y las transiciones del poder me han demostrado que los medios de comunicación masivos en Colombia son una herramienta más, que con el paso del tiempo no se preocupan por informar las cosas con verdadero valor sociopolítico, económico y cultural. Ante este escenario de medios de comunicación sordos y mudos, la única salida válida son aquellos ciudadanos que se atreven -desde otras tribunas- a decir lo que verdaderamente pasa.

Me explico con un par de ejemplos; el 15 de febrero de 2021, luego de mucha espera, secretismo, mentiras y fallecidos –57.949 hasta la fecha– llegaron las primeras vacunas de Pfizer a Colombia, las cuales no alcanzan siquiera el 1% de la población nacional –48 millones de personas de acuerdo con datos del último censo del DANE de 2018– de este acontecimiento, destaco todo el derroche de farándula que sirvió para politizar un bien de interés público y primera necesidad, donde hasta el Ministro de Justicia –y me pregunto, ¿Qué tiene que ver el ministro de justicia en esto? – retrasó el inicio de la vacunación en Cali, Valle del Cauca cerca de 4 horas por que no podía estar presente y posar junto a los recién vacunados; este caso se replica con otros funcionarios del gobierno, que se preocupan por ser figurines, por decir una cosa y hacer otra, en vez de impulsar, atender y entender las necesidades de sus respectivos sectores y de la sociedad; es aún más preocupante ver como los medios difunden estas noticias, presentándolas como un gran logro acompañado de un esfuerzo inconmensurable, este primer ejemplo lo cierro con la irónica frase presidencial –ampliamente difundida– “le cumplimos a Colombia”, la cual analizándola con detalle solo me genera aún más dudas.

Mi segundo ejemplo, parte de una crítica constructiva y -desde mi punto de vista- reflexiva, sobre las relaciones de poder entre los bancos y la rama legislativa del poder público; para nadie debe ser desconocido que Luis Carlos Sarmiento Angulo, es el banquero y uno de los hombres más ricos de Colombia, que dona tradicionalmente recursos a las campañas presidenciales, y que, indirectamente está muy ligado al mundo político. Ello nos conduce a valorar la expresión y las ideas planteadas de Margarita Rosa De Francisco, el 10 de febrero de 2021 se publicó en el periódico El Tiempo la que sería su última columna “Dilema ético”, la cual habla de unas relaciones políticas malsanas y trata de dar voz a quienes no la tienen y que han caído en la “ligazón infame entre poder económico y poder político”. Irónicamente el mismo periódico publicó la repuesta de Luz Ángela Sarmiento -hija de Luis Carlos Sarmiento, quien es también dueño del periódico, valga la pena aclarar- defendiendo la transparencia y buen nombre de su padre; ante este escenario, De Francisco, renunció al periódico, desde múltiples medios y varios periodistas reconocidos la atacaron con falacias ad hominem, apuntando a la trayectoria profesional, formación educativa y vida de privada de Margarita Rosa, minando sus cualidades y eclipsando su postura constructiva, que se preocupa por poner en evidencia los detonantes de la desigualdad, pobreza extrema y tantos males que aquejan a la sociedad colombiana.  

Ante este tétrico escenario ¿Qué hemos visto?, unos medios parcializados, sin preocuparse verdaderamente por las necesidades sociales, que se vuelven fortín para atacar las expresiones de una ciudadana que si se preocupa por poner en evidencia la realidad del país; es decir, se quedan cortos ante los temas álgidos y cruciales, sin ahondar en temas como: los recientes informes de los falsos positivos, la crisis humanitaria en Buenaventura, la corrupción, las masacres, el verdadero costo de vida en Colombia, los desplazados, las hambrunas y la persecución de los líderes sociales, entre otros muchos temas, prefiriendo difundir selfies del gobierno con las vacunas y el avión de la empresa DHL que las trajo, es así como vemos unos medios maniqueos, que no distinguen lo verdaderamente fundamental.

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