Guadalupe Larriva González: Reseña de una lideresa

Por: Priscila Ávila Larriva

Teresa Guadalupe Larriva González, fue una mujer de sonrisa dulce, de un temple abrumador que envolvía a quién con ella departía. Su inteligencia y energía hacían vibrar cada uno de los espacios en los que transitaba. Nacía un 28 de julio de 1956, en la ciudad de Cuenca (Ecuador) en el seno de un hogar católico y conservador, fue la mayor de ocho hermanos de la familia Larriva González. Su niñez se desarrolla entre la magia de la historia contada por su padre el Dr. Deifilio Larriva Polo y la ternura de su madre Teresita González Harris. Cuando pequeña era una niña muy inquieta y observadora, siempre sobresalía por su agudeza y rendimiento académico y vivió la mayor parte de su niñez y juventud en la ciudad de Tulcán, debido a la profesión de su padre que era Juez, llegando posteriormente a ser Presidente de la Corte de Justicia del Azuay.

Hacia 1973 retorna de la ciudad de Tulcán a su Cuenca natal como una preciosa adolescente y exitosa estudiante, donde ingresaba al Colegio “Manuela Garaicoa de Calderón”. Guadalupe era algo tímida, una hija ejemplar, sencilla, con un libro en la mano y dedicada a la vida hogareña. Como hermana mayor fue un ejemplo de progreso y crecimiento personal. Tenía una relación especial con sus tíos paternos y maternos.

Ingresaba en 1974 en la Universidad de Cuenca, a la carrera de Historia y Geografía de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación. Fue una destacada estudiante universitaria; la vida de la academia la enamoró y decide luego de su titulación  en 1978 participar en un concurso como docente titular de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación. Gana con mucho éxito el concurso y simultáneamente con la vida de la Educación Superior, se dedica a la docencia  del magisterio, trabajó en los colegios: “Fray Vicente Solano”,  “Sagrados Corazones” y Nacional Mixto “Manuel Córdova Galarza” de la parroquia Baños, donde formó un espacio especial con sus compañeros.

Los testimonios de sus estudiantes, muchas de ellas mayores a ella, expresan la seguridad, conocimiento y dulzura que emanaba la docente “Lupita Larriva”. Continuó su formación universitaria con un Doctorado en Historia y Geografía en 1987. Aportó a la academia con varios artículos dentro del área de la Geografía y tenía un dominio especial de la Geografía Política. Su interés por la defensa de los Derechos Humanos, la equidad e igualdad de oportunidades y el bienestar del magisterio le hace merecedora de la condecoración “Maestra Símbolo”, por parte del Ministerio de Educación en 1998.

Las luchas por los ideales de avanzada le abren paso en el camino de la política; llegando a la Presidencia de la Unión Nacional de Educadores Núcleo del Azuay en 1997. Luego se postuló como candidata a la Alcaldía de la Ciudad de Cuenca, quedando en un importante sitial. Fue candidata a Diputada Provincial del Azuay en 2002 y electa a esta representación democrática, llegaba a ser Presidenta de la Comisión de Educación del H. Congreso Nacional. Presentó una serie de reformas y proyectos de ley en pro de la educación, fue miembro del “Parlamento de Mujeres-Parlatino”, representando al país en la ciudad de Roma. Fue la primera mujer Presidenta del Partido Socialista en 2004. Su vínculo con el Partido Socialista Ecuatoriano se debió al trabajo conjunto con su esposo el Dr. Rodrigo Ávila Encalada quien fue un gran líder local, miembro del Partido Socialista en los cargos de representación democrática como Concejal de la ciudad de Cuenca  y Consejero de la Provincia del Azuay, quienes se conocieron desde niños, sus familias gozaban de una gran amistad y al retorno de Lupita de la ciudad de Tulcán. Retoman contacto y años después se casan, formando una hermosa familia de tres hijos: Rodrigo, Priscila y Claudia. Guadalupe lideraba en la ciudad y el país la representación de la mujer dentro de los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad, declarados en la Revolución Francesa, en pro de los Derechos Humanos.

Guadalupe Larriva González, debido a sus brillantes intervenciones, acciones precisas en pro de su pueblo y ese gran espíritu de solidaridad y lucha, fue requerida como figura política por varios líderes del país. Para las elecciones del 2006 realizó una alianza con el partido político “Alianza País”, mediante la inscripción de candidaturas que logran su inscripción con el apoyo indispensable del Partido Socialista Ecuatoriano. En ese proceso electoral es electo como Presidente de la República del Ecuador, el Econ. Rafael Correa Delgado, quien decide deliberadamente por su lucidez, moral y rectitud ejemplar, designar a Guadalupe Larriva a la Cartera de Defensa del Estado ecuatoriano, siendo por primera vez en la historia la primera Mujer y Civil “Ministra de Defensa del Ecuador”. Sin embargo la designación que le correspondía a Guadalupe, por su sólida formación y experiencia profesional legítimamente debía ser el Ministerio de Educación… Guadalupe Larriva González fue posicionada el 15 de enero de 2007 como Ministra de Defensa y a pocos días de su gestión fallecía en un fatídico accidente aéreo el 24 de enero del mismo año, con su hija Claudia Ávila Larriva de 17 años y cinco miembros de las Fuerzas Armadas.

Guadalupe Larriva González

Ese siniestro es el producto de un homicidio inintencional con responsabilidad directa del Estado, en el que estuvo involucrados directamente la Cúpula Militar de las Fuerzas Armadas de aquel entonces. La sentencia emitida por la Sala Especializada de lo Contencioso Administrativo de la Corte Nacional de Justicia del Ecuador en el mes de septiembre de 2019, reconoce en su fallo la responsabilidad directa del Estado. Luego de doce años de un extenuante proceso administrativo, gracias al trabajo desinteresado y prolijo del abogado de esta causa que, por convicción y principio de fidelidad con su compañera de ideología, el Dr. Víctor Granda Aguilar logra que por lo menos dentro del proceso contencioso administrativo se hiciera justicia.

Las vidas de quienes se marcharon anticipadamente “no tienen precio alguno”, menos aún la de Claudia Ávila, una adolescente llena de sueños y metas por delante; quien cursaba el Tercer año de Bachillerato, edad en la que el imaginario se abre al mundo para encontrarse a sí mismo en sus talentos.

Para la familia estos procesos fueron tan desgastantes que jamás reemplazarán la vida de dos grandes mujeres ecuatorianas, personajes cuya misión eran transformar la Patria. Durante este tortuoso trayecto, no quedaron claros todos los puntos del caso de Guadalupe Larriva… esperanzados en esperar que la justicia divina sea la encargada directa de la sentencia precisa, para quienes estuvieron a cargo de aquel ejercicio militar denominado “Operación Explosión”…

Los años transcurren y sin embargo no ha sido posible que la memoria de Guadalupe se extinga, como efecto bumerang cada uno de sus postulados y obras para con el país se han traducido en expresiones de amor y afecto. Monumentos se han erigido en su honor, se han fundado centros educativos, grupos de estudios filosóficos y en su memoria la Universidad Católica de Cuenca en sesión del H. Consejo Universitario del mes de noviembre de 2019, declaraba su Cátedra Abierta de Educación para el Siglo XXI “Teresa Guadalupe Larriva González” a la mujer educadora,  dedicada a las transformaciones educativas y de los derechos del magisterio.

Ahora al cumplirse los catorce años de su partida, he descubierto que el “dolor cumple con una ley universal, se transforma en amor y serenidad”. En estos instantes en los que el país vive una actividad de carácter electoral es preciso que hagamos memoria de los hechos que han empañado nuestra historia, para que no se repitan. Guadalupe Larriva González nos deja una lección de vida trascendente, que nuestros derroteros serán siempre la lucha por los Derechos del Otro. La siguiente cita expresa el ideario y filosofía de vida de Guadalupe Larriva, una lideresa con pasión. “Caminaré junto a los que caminan, no me detendré a mirar que pasa la procesión” (Gibrán Khalil Gibran).

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