Entrevista al Dr. Pedro Martínez, coordinador del libro “Una historia de las ciencias de la conducta”

Bryan Parra Monteverde

“Mientras que la investigación se siga considerando un gasto y no una inversión seguiremos caminando hacia atrás como los cangrejos” (Pedro Martínez).

Pedro Martínez es Doctor en Psicología (PhD) y Master en Intervención psicosocial en la Vejez por la Universidad de Oviedo (España). Se ha desempeñado como profesor contratado doctor (desde 2012); ha sido Premio Extraordinario de Tesina de licenciatura (1995); Becario FPI del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) desde 1993 a 1997, docente en la Universidad de Oviedo desde 1995 ininterrumpidamente y también de forma intermitente en otras instituciones de Educación Superior (UNED de Madrid, UNIR de la Rioja, ESNE-World University, adscrito a la Universidad Camilo José Cela de Madrid). Desde 2015 reside en Ecuador donde ha trabajado como Coordinador de Investigación en las universidades emblemáticas, docente en la UNAE de la materia de Neurociencia educativa y Catedrático de Formación investigativa e Investigación Psicológica y de la Salud en la Facultad de Psicología Clínica de la Universidad Católica de Cuenca en Ecuador.

¿Cómo ve el desarrollo actual de la psicología en América Latina?

En Latinoamérica en los últimos 20 años se mantiene más o menos igual. Los índices de productividad y el nivel de exigencia de la calidad de publicaciones no son altos, están muy por debajo de los estándares europeos. Sin embargo, existen algunos datos prometedores. Colombia, a partir del 2012, comienza un proceso de regulación legal con la antigua Colciencias, que se mantiene en un crecimiento continuo. Brasil y México mantienen sus universidades punteras, Säo Paulo y UNAM entre las 100 y 150 mejores universidades del mundo. Asimismo, hay instituciones como el instituto Konrad Lorenz de Colombia con profesionales de alto prestigio, como por ejemplo el Dr. Francisco Ruiz, cuya labor experimental en terapias contextuales es excelente. El trabajo del INCC de Bolivia liderado por la doctora Ninoshka Ocampo Barba es un ejemplo también del impulso de la Neuropsicología latinoamericana donde destacan otros muchos talentos, siguiendo los ejemplos de Azcoaga, Ostrosky, los Ardila o Llinás.

¿Y cuál es la situación en Ecuador?

En Ecuador la Psicología a nivel profesional tiene una muy buena implantación, con un gran número de profesionales en instituciones públicas (MSP, MIES, Ministerio de Educación o SNAI, por ejemplo). Si bien, las plantillas han sido muy recortadas en esta legislatura. También han aumentado el número de maestrías. En cuanto a la investigación por desgracia el panorama es desolador. En el último año la producción científica (en general) en el país se ha reducido en un 40%, según un estudio de Nature. Las razones son más que evidentes, una absurda regulación bioética de 2015, que deberá ser revisada por el nuevo gobierno y políticas agresivas contra la investigación, por parte de los entes reguladores que obligan a los docentes a impartir hasta 24 horas de docencia a la semana. Por otra parte, los departamentos administrativos, financieros y de talento humano han entrado en una autofágica guerra contra los docentes investigadores haciendo una heroicidad publicar un solo artículo. Mientras que la investigación se siga considerando un gasto y no una inversión seguiremos caminando hacia atrás como los cangrejos.

¿Se puede hablar de un renacer en los estudios de la conducta en nuestra región?

Indudablemente. En países como Argentina el dominio del Psicoanálisis ha decrecido considerablemente dejando paso a la orientación cognitivo-conductual que emerge con fuerza y se irradia a países del entorno. Igualmente Chile con ALAMOC lidera un proceso de regeneración conductual de la Psicología muy fresco y prometedor y pone el ejemplo perfecto a seguir por otras instituciones. También desde México se está actuando con determinación en este sentido.

Existe un gran debate entre las ciencias experimentales y sociales ¿Usted considera la psicología como Ciencia?

La Psicología es la ciencia de la conducta, ésta solo puede ser entendida como ciencia experimental, si no es así, hablamos de otra cosa. Si bien, la Psicología está altamente contaminada por pseudociencia y corrientes filosóficas más o menos exitosas que hacen Filosofía, no Psicología, todo esto no es nuevo. Skinner alertaba de ello ya en los años 50 y Watson mucho antes.

¿Qué debemos entender concretamente como Ciencia de la conducta?

Es una ciencia natural que usando los principios básicos del aprendizaje pretende explicar, predecir y controlar la conducta tanto humana como animal, entendida ésta como actividad de los organismos y fruto de la función de relación de los mismos.

Usted es uno de los coordinadores del libro “Una historia de las Ciencias de la conducta” ¿Cuál es el tema central de esta publicación?

La recuperación de los autores que se trabajan en el libro a partir del estudio de fuentes primarias.

¿A quién va dirigido este libro y qué puede encontrar el lector en sus páginas?

Principalmente va dirigido a nuestros estudiantes, que encontrarán las raíces de la Psicología como ciencia básica.

En este libro participan autores de diferentes países y universidades ¿Quiénes son y cómo ha sido posible la coordinación?

Alejandro Herrera Garduño, de la Universidad Hispana de Puebla, en conjunto con David Gajardo Ayala de la Universidad de las Américas en Santiago de Chile, expertos en la obra de Watson, quienes tienen acceso además a archivos de diferentes universidades norteamericanas sobre la obra del autor. Nicolás Parra Bolaños y José Alejandro Aristizábal de Colombia, el primero de la Asociación Educar (Argentina) y el segundo del Instituto Konrad Lorenz, magníficos conocedores de la obra del fisiólogo ruso. Para mí capítulo he contado con la colaboración de mi colega Andrés Ramírez Coronel, neuropsicólogo de la Universidad Católica y de mi hija Nuria Martínez Menéndez del Colegio Profesional de Terapeutas Ocupacionales de Asturias (COPTOPA), quien siempre revisa mi escritura para hacerla comprensible. Por último, mi colega y gran amigo desde hace años Oscar Arístides Palacio, que trabaja para el Ministerio de Educación en Argentina y ha sido un pilar fundamental de la Sociedad Latinoamericana de Neuropsicología.

¿Nos puede avanzar sobre sus próximos proyectos?  

Hace tiempo que estamos dándole vueltas a un proyecto espectacular sobre la actividad de los organismos que viven en condiciones extremas, en ellos participarán incluso un astroquímico, un microbiólogo de prestigio internacional, una filóloga y otros profesionales de neurociencias e incluso de la Filosofía, este es mi caso que intentaré coordinar el trabajo desde un eje gnoseológico fundamentado en el cierre categorial de Bueno. No puedo adelantarles más.

¿Qué mensaje daría a la juventud que anhela estudiar psicología?

Que la Psicología no es lo que encuentra en el conocimiento vulgar, detrás de toda esa publicidad de autoayuda, coaching, PNL y resiliencia o espiritualidad vacua hay una Ciencia de la conducta.

¿Cuál es su valoración del trabajo que desarrolla la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina?

En 25 años de profesión no he visto un proyecto más ilusionante al margen de los circuitos comerciales y de mercadeo existentes. Es una alternativa atractiva, democrática y meritoria. Cuenta además con un grupo de profesionales maravillosos, como la ilustradora de nuestro libro, la cuencana Alicia Méndez Durfee.

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