A propósito del libro “LA LECTURA: FUENTE DEL CONOCIMIENTO” del Dr. Lauro Yumbla Lucero (*)

José Manuel Castellano

Sr. Presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Cañar, Dr. Edgar Palomeque Cantos, estimado Dr. Lauro Yumbla Lucero, Señoras y Señores muy buenas tardes.

Debo iniciar esta breve intervención mostrando mi gratitud al Dr. Yumbla por su amable invitación a participar en este acto de lanzamiento de su nuevo libro, intitulado “La lectura: fuente del conocimiento”, un tema que considero de especial relevancia, y que abordaré de forma general más adelante, al tiempo, que le felicito muy efusivamente por esta sustancial y necesaria aportación que, sin duda alguna, abre una puerta de concienciación reflexiva, no sólo en las distintas etapas formativas de la Educación Básica y Bachillerato sino de forma muy especial en la Enseñanza Superior, así como, en el conjunto de la sociedad ecuatoriana.

Por tanto, la publicación de este manual no puede ser más oportuna. No es un simple libro que viene a engrosar el repertorio bibliográfico colectivo o la ya, densa producción del Dr. Lauro Yumbla Lucero, un ciudadano comprometido con el magisterio, con la cultura y con un alto sentido social, como queda reflejado en su intensa y dilatada actividad en múltiples frentes y que, como consecuencia de ello la CCE Núcleo del Cañar, complementa este acto con un merecido reconocimiento a su labor.

Me van a permitir, aunque sea de una forma muy telegráfica esbozar un breve pinceladas del perfil del Dr. Yumbla, independientemente que, con toda probabilidad en el transcurso de este evento, se va a abordar de un modo amplio y detallado su trayectoria profesional.

El Dr. Lauro Yumbla es Licenciado en Ciencias de la Educación y  en Ciencias Sociales y política, con título de cuarto nivel, miembro de la CCE, Jefe de redacción y Editorialista del semanario “Heraldo de Cañar”, editor de varias revistas y cuenta en su haber con una amplia producción, que se enmarca en el mundo literario (poesía, narrativa, ensayos), es de autor de diversos himnos  institucionales y organizaciones sociales, compositor-autor de varios pasillos y ha participado, asimismo, en varios recitales en Azogues, Cuenca y Guayaquil.

“La lectura: fuente del conocimiento” es un texto que podemos calificar como fundamental y clave, pues no sólo pone sobre la mesa uno de los grandes y acuciantes problemas estructurales del sistema educativo ecuatoriano, sino que viene a ofrecer una propuesta de acción y de actuación directa.

Este libro es el resultado de la amplia experiencia docente de su autor, durante más de cuatro décadas en el ejercicio profesional, en tres de las cuatro regiones ecuatorianas, y en distintos niveles (primario, medio y superior), que le ha permitido apropiarse de un conocimiento directo sobre la realidad educativa y del desempeño docente y, por tanto, es un perfecto conocedor del papel decisivo que juega el ejercicio de la lectura, como una de las principales fuentes de acceso al conocimiento, además de ello, debemos resaltar su propia experticia reflexiva, analítica e investigadora, desde el propio terreno docente, pues, no cabe duda, que “un buen maestro” no sólo imparte y transfiere conocimiento sino que actúa como un investigador dentro del aula, indagando y detectando las fortalezas y debilidades de sus alumnos, con la finalidad de proporcionar las estrategias necesarias y adecuadas en ese proceso de enseñanza-aprendizaje complejo, producto de la amplia diversidad de sus alumnos y poder ofrecer un conjunto de herramientas para el crecimiento cognitivo e intelectual de sus educandos.

Toda investigación surge de una pregunta para intentar arrojar luz a la oscuridad de un problema, con el objetivo no sólo de conocerlo sino, muy especialmente, para proponer una alternativa de superación o mejora.

Siguiendo esos pasos, el propio autor, el Dr. Lauro Yumbla, justifica el motivo central que le llevó a emprender este texto y que no es otro, como recoge en sus páginas iniciales, a partir de una serie de noticias y datos estadísticos que reflejaban el escaso interés de los ecuatorianos hacia el mundo de la lectura, junto, como muy bien apunta, a la escasa preocupación o interés de las instituciones públicas, de las autoridades del sistema educativo, además, de los otros actores que intervienen en el propio proceso formativo.

Debemos resaltar, como bien señala el Dr. Yumbla, que el único registro estadístico que se dispone en Ecuador hasta el presente viene dado por unos exiguos datos proporcionado por el Centro Regional para el Fomento del Libro y la Lectura en América Latina y el Caribe (CERLALC) de 2012 y que fue reproducido posteriormente por el Instituto Nacional de Estadística de Ecuador, que indicaba, para aquellos momentos, que cada ecuatoriano leía medio libro al año.

Sin duda, un dato altamente preocupante. Sin embargo, desde ese año hasta la actualidad, y ya han pasado ocho años, se desconoce cuál es la dinámica lectora en el país. Esa pasividad o dejadez pone de manifiesto el escaso interés de las instituciones públicas y educativas hacia una actividad esencial y básica en el proceso formativo, que sitúa a Ecuador a la cola de la Región, no sólo con respecto a la práctica y hábito lector sino en general en relación a los hábitos y prácticas culturales.

Para no alargarnos en este asunto, a pesar de su alta relevancia, podemos afirmar que Ecuador no dispone en estos momentos de datos, ni indicadores sobre los niveles lectores en el país. Es evidente que sin diagnósticos, sin conocer las causas, poco se puede hacer, a pesar de las importantes consignaciones presupuestarias asignadas por el gobierno a las campañas de fomento y difusión a la lectura año tras año, que poca incidencia ha tenido en revertir esta situación lectora.

Para cerrar este breve preámbulo de antecedentes sobre la situación actual tanto en el ámbito lector, como en los hábitos y prácticas culturales, debemos señalar que desde 2013 venimos trabajando sobre esos asuntos tanto en el espacio social (Machala), como en el escenario educativo en sus distintos niveles (UNAE; Universidad Católica de Cuenca; U.E. Luis Cordero, Azogues; U.E. CEDFI, Cuenca; en Institutos Tecnológicos del Cañar; etc.) en la creación de indicadores y hemos obtenido unos resultados altamente preocupantes que, además, vienen avalados por la observación directa en las aulas universitarias, y que evidencia con total claridad la existencia de un enorme déficit con respecto a la práctica y al hábito lector, que tiene amplias repercusiones y que incide en una baja calidad formativa de nuestros jóvenes y, por consiguiente, en el desarrollo profesional y social del país.

Desde esa realidad y desde ese conocimiento directo derivado por las acciones investigativas realizadas, debemos agradecer y felicitar al Dr. Yumbla por esta contribución que nos ofrece, a la que calificamos de necesaria y muy oportuna, pues sin el ejercicio lector no hay conocimiento, no se fomenta, ni se impulsa las acciones reflexivas, las capacidades analíticas, comunicativas y reduce considerablemente nuestras acciones como sujetos históricos.

La lectura es un ejercicio elemental, aunque complejo. Pues, leer no es el simple acto de unir sílabas, palabras o encadenar párrafos, la lectura es esencialmente comprensión, si leemos sin comprender, entonces no estamos haciendo absolutamente nada.

Pero la lectura tampoco tiene como meta tan sólo entender y comprender, que es un paso más de este proceso, ya que una vez que nos apropiamos de la información se abre una nueva fase caracterizada por la reflexión, el análisis y la crítica con la finalidad de adquirir un criterio o conformar un conocimiento.

Pero este proceso tampoco se queda ahí, porque ese criterio o conocimiento se transmite, se comunica, bien de forma verbal o escrita, y ello nos permite la posibilidad de establecer un diálogo y confrontar con el otro, con los demás, con el objeto final, el de actuar, participar e intervenir, tanto en el ámbito individual, familiar, académico o social.

Por ello, recibimos con entusiasmo este libro y reiteramos su valor que, además, contiene una serie de cualidades, que a mi modesto juicio, son de gran interés y sobre los cuáles quiero llamar la atención, aunque sea de modo muy sucinto:

En primer lugar, este libro no va dirigido a un destinatario concreto, sino a una diversidad de público y está articulado o conformado en seis capítulos: La lectura; Técnicas para el mejor aprovechamiento de la lectura; El libro; Leer; El lector; y Lecturas selectas y algo más.

Como ustedes pueden deducir por esta distribución temática enunciada, este libro puede ser considerado como un manual pedagógico-didáctico de apoyo dirigido al docente sobre las técnicas y la comprensión lectora, pero también es una invitación al ciudadano de a pie, quien podrá descubrir, entre muchos otros aspectos, asuntos relacionados sobre la historia, la confección y partes que integran un libro, la realidad lectora actual en Ecuador; asimismo, es un texto que también va orientado a los estudiantes, donde encontraran: propuestas, estrategias, recomendaciones y sugerencias sobre lecturas selectas, ejercicios y actividades, además, de profundizar sobre el valor y el significado del acto de la lectura.

Junto a estas destacadas cualidades, la obra del Dr. Yumbla, tiene otro elemento de gran interés: al ser un texto que puede ser leído de forma continuada, lineal, de principio a fin, pero igualmente de forma transversal o de forma independiente, es decir, por bloques temáticos, además, de ser un libro de consulta puntual.

Por todo ello, extiendo una invitación generalizada a su lectura. Por último, no deseo concluir sin antes reiterar mi doble felicitación al Dr. Lauro Yumbla Lucero, tanto por este útil material que brinda a la comunidad académica, como por su destacada, intensa y significativa contribución a la sociedad ecuatoriana. Mis respetos y consideración.

(*) Texto leído en el acto de presentación del libro “La lectura: fuente del conocimiento” del Dr. Lauro Yumbla Lucero celebrado en el Teatro Jaime Roldós Aguilera de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión Núcleo del Cañar, 21 de enero de 2021.

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